_El receso es mentira 5

10 de septiembre

Quedan 5 días. Pero no pasa nada. Ayer un golpe de suerte quiso que encontrara alojamiento. Para el 18, ya debería estar en mi nuevo hogar. Nuevo Hogar. Por lo menos hasta el 25 de junio, estaré en ese lugar. Después quién sabe. Habrá que moverse seguramente.

Hacía 2 semanas que no conseguía encadenar 2 horas de sueño seguidas. Hasta hoy. 10 horas. 10 horas de golpe y hubiera seguido durmiendo sin problemas.

Ayer llegué a mi nueva casa. Ahora mismo, no sé a quién he conocido. No se nada. En 2 días empieza mi nueva realidad en este país. Pero por lo pronto, ya estoy aquí y tengo un techo.

Respiro.

_El receso es mentira 4

9 de septiembre

Todo va sumamente lento. La burocracia requiere que sincronices por tu cuenta miles de entidades que no tienen que ver lo más mínimo. El conjunto de cosas toma un aire cargado y extraño, y no deja dormir.

Hoy he sonreído por primera vez en días.

Aún no sé qué estaré haciendo el hoy. Día 18. Ni idea. ¿Tendré un sitio donde caerme muerto? No parece algo demasiado probable. Va a ser un tema jodido. Pero va a haber que joderse.

No se si me explico.

_El receso es mentira 3

7 de septiembre

Son las 5 y cuarto de la mañana. No puedo dormir. Otra vez más tengo mocos, congestión, catarro. Algo así. Fuera llueve, pero no hace demasiado frío. 17 grados. Se puede soportar.

Siento como si el edifico entero se pudriera y se estuviera haciendo una bola, como alguien que se encoge para protegerse del futuro inmediato. Y yo estoy dentro. Y a su vez, también estoy podrido o al menos pudriéndome. Soy la parte interior de un rodamiento. La exterior es el edificio. Los rodamientos en sí, todo lo demás.

Queda una semana para largarme de aquí. Lo deseo y temo con tanta fuerza, que va a ser atolondrado por más que lleve 2 meses y medio esperando. Literalmente esperando.

El 17 de septiembre, hoy, puede que lea esto y piense que es una tontería. Es mejor no leer demasiadas veces lo que uno escribe. Es como lo que uno hace: enseguida parece una gilipollez, cuando en el pensamiento era una idea genial.

El 17 de septiembre, si todo hasta hoy ha salido mal, puede que siga buscando un sitio en el que dormir. Si las cosas han ido mejor, estaré poniendo el despertador para recoger las llaves de una habitación. Mi futura habitación.

Me voy a vivir a otro país y todo parece una broma. Increíble. Pero así es.

Seguramente también necesite que me pongan una copa. Esa es otra.

Otra historia.

_El receso es mentira 2

4 de septiembre

He estado 3 días seguidos durmiendo unas 3 horas cada “noche”. Cuando decimos que hay que hacer una cena de despedida, una borrachera de despedida, un Hold’em de despedida, lo hacemos, pero lo hacemos en días diferentes con lo cual la cosa se prolonga y se complica de forma inexplicable.

Finalmente, no tenía demasiado sentido irse a la cama sin ver amanecer una última vez más, y mucho menos dejando media botella de vino por ahí danzando, o una lata de cerveza huérfana en la nevera. Es que no se va a aprovechar. Mejor cantar un poco mientras amanece y acabamos la bebida y se nos escapa entre los dedos Bilbao y nuestra propia existencia.

En estos días he aprendido muchas cosas, sobre todo cosas sobre mí que no quería ver. Después de esto, lo que necesito es paciencia. Oh, Señor. Paciencia, por favor. No tengo paciencia. NADA de paciencia. Maldita generación del videoclip, necesito aprender a esperar.

Esperar lo que merece la pena. A distinguirlo, por fin he aprendido.

Despedidas.

Me gustaría decir eso de “esto es un hasta luego”, pero eso sólo es cierto si hablo sobre mí y sobre nadie más. Nadie sabe si va a volver de este viaje. Nadie sabe lo que hay por ahí que merezca la pena una despedida y paciencia. Mucha paciencia.

Paciencia. Todo llega.

Hoy estoy cerca de Bricklane y no se si tengo internet. Supongo que tendré que pasar el día en la facultad hablando con burócratas odiosos con el fin de tener todo cerrado y que no haya problemas de ningún tipo ni sorpresas. Después quedaré, supongo, con M. en algún lugar para tomar un café aguado y charlar. Eso si todo va sobre lo previsto. Nunca sale todo según lo previsto. Por eso sigue teniendo gracia planificar las cosas.

_El receso es mentira 1

2 de septiembre

Ayer volví de vacaciones. Volví a volver a las 5:30 de la mañana de casa de perogrullo a mi casa. Volví a cruzarme con gente que iba al trabajo, con bares abiertos llenos de croissants y cafés. Volví a ver amanecer borracho. Volví a escribir mensajes sin aparente sentido a la gente con la que estoy conectando últimamente.

Se acabaron las vacaciones. Cuando esto se publique, todos estaremos en otras ciudades, en otras casas, en otras camas. Veremos otros bares, otras caras. Nos daremos cuenta en otro contexto que podemos beber hasta matarnos sin darnos cuenta. Hablar sin darnos cuenta. Es un verdadero problema. Llega antes la intoxicación que el reflejo del vómito. Normal que resolvamos el mundo y al día siguiente no nos acordemos de absolutamente nada.

Se acabaron. Las. Vacaciones. Nadie las va a echar de menos, pero allí donde vamos, no tenemos tiempo para eso de todas maneras. Hoy empieza nuestra vida. Nuestra vida solos.

Solos de mentirijillas.

Hoy he cogido un vuelo a Heathrow. No sé si me lo han retrasado, porque estoy escribiendo 2 semanas antes. 2 semanas. 2 semanas para destruir Bilbao, reducirlo a cenizas, esnifarlo, exprimir cada gota directamente en mi garganta. Quizá las haya aprovechado. Quizá no. La única verdad es que ya no estoy allí.

Hello, London.

_Recess 2

Son momentos un tanto complicados. En unos días me mudo a Londres, con lo que todo será bastante caótico. Esto implica que no voy a escribir aquí, a no ser que sea una cuestión de vida o muerte.

Cualquiera puede seguirme la pista bien  en bLaS! o bien en Estertores, cuyo quinto número saldrá a lo largo del mes de septiembre.

Barajé la idea de comenzar un blog paralelo que recoja en cierto modo las impresiones de un cambio de vida tan relativamente drástico, pero he desechado la idea. Todo lo que tenga que decir, lo haré aquí, incluso puede que haya algún contenido en inglés (que traduciré o no, en medida de mi vagancia. Más bien no lo traduciré. Sorry for that)

Así que hasta pronto a todos los que deambuléis por aquí.

_Affection, afección (Amor inútil, 4 de X)

Me gustaría ver sinceridad detrás de cada muestra de cariño, me gustaría creer en la capacidad autosuficiente del sistema de retroalimentarse amor, cariño… para perdurar así a lo largo del tiempo. Pero sólo puedo imaginarme los gritos de las personas que ahora se abrazan en el momento antes de que todo se acabe.

En un ejercicio de relaciones sociales, es muy sencillo apreciar como me quedo siempre con muchos menos lazos que el resto en el mismo grupo de estudio, lo cual se puede pensar que es un poco absurdo teniendo en cuenta que en ese grupo se conocen todos. Pero así es.

Aunque sabe el lector las veces que he estado ahí y estaré, no me gusta el ridículo, no me gusta que se juegue conmigo desde la comodidad de ese afecto al que le veo pegas por todas partes. Es un desencanto difícil de explicar, bañado de misoginia, pero no puedo evitarlo últimamente. También es un absurdo: por un lado pienso que estaría dispuesto a dar mucho más que la mayoría. No sé si es verdad, pero creo que algo, sí. Por otro me canso incluso antes de empezar.

Se supone que no debo ser tan radical y respetar las reglas de un juego social al que ni siquiera considero estar jugando o quizá en realidad lo único que haga es jugar cartas diferentes en ese mismo juego, pero lo cierto en cualquier caso, como digo, es que me canso enseguida. Quizá de forma injusta, detecto tendencias que no me hacen ni puta gracia. Las detecto, las desarrollo a lo largo del tiempo y las contrasto con mi experiencia, y muchas de ellas no me hacen ni puta gracia. Otras quizá pueda sepultarlas en la pasión inicial de otra relación. Cada vez ocurre algo diferente. De todas formas, entiendo que no es normal en todo caso mi comportamiento y que ha derivado en problemas en más de una ocasión.

Quizá es que no me guste la forma de pensar de la mayoría de las mujeres. No lo sé a ciencia cierta aún, porque en realidad, lo que sí es cierto, es que cada vez me gustan más las mujeres, si es que puedo dotar de grados a los flujos incontrolados de hormonas que segregan mis glándulas en momentos concretos.

Me veo por lo tanto en una encrucijada bastante ridícula, como se puede apreciar. No sé si soy misógino, alguien que funciona mejor sólo, un machista o directamente un fascista de pro. Quizá nada de lo anterior.

En cualquier caso, tengo (y quizá sea un nuevo error) gran parte de la poca fe que me queda en el hecho de mudarme a otro país por un tiempo más o menos largo. No en el sentido de encontrar a mi media naranja, pero sí en el de conocer perspectivas totalmente diferentes. Sé que voy a intentar buscar una conexión, sobre todo al principio, con lo que dejo atrás, pero también se que va a ser completamente diferente, porque los ciclos van a ser mucho más largos que en Bilbao en todo caso.

Y la verdad, me aferro a Londres por eso y por otros motivos como si de la última vía de escape se tratara.

_Leitmotiv’d

Las imágenes que construyo sobre un futuro deseable por mí y para mí, todas incluyen suelos de madera, gente descalza y música… no alta, pero sí que lo cubre todo. Cada habitación.

Si la siguiente canción a la que provoca la imagen es demasiado dura, o demasiado rápida, o no acaba de gustarme, se borra la imagen. Se jode todo. Ella se va, o yo bebo demasiado y pierdo un empleo. Quizá se lleve a nuestros hijos, quizá me encuentren 10 días después en un charco de líquidos apestosos.

Me pregunto cómo de importante es mantener esa imagen. ¿Es esto lo que la gente hace? ¿Anda por la vida, trabaja, folla, bebe, juega con sus hijos… con una imagen en la cabeza? ¿Una imagen que no es la que está viviendo? Porque claro, si no para qué va a estar pensando en otra cosa.

Cómo puedo basar mi vida en algo efímero y pretender que todo dure como el primer día sin prestarle atención siquiera. Mierda ya.