_Red wine, Reg Coke (Alde Zaharra – Casco Viejo 2 de 3)

Kalimotxo has this special feature that rises it to the top of the chart of alcoholic drinks. Many people will probably disagree or just look at me, disapproving, but it is a fact that you can drink Kalimotxo forever once you get used to it.

Some people never do, some other claim to be invincible and eventually get a reality check in the form of raw humility, a.k.a. puke through your bedroom´s window.

It is known that during Aste Nagusia (which stands for ´Big Week´ and its the biggest traditional party that takes place in Bilbao the last week of August) Kalimotxo is the most popular choice to get wasted among the locals. In fact, it is all year around as well.

I remember my last Aste Nagusia before moving abroad. I could not make it back yet, annual leave goes as if it was a candy in a play yard. I just had some minor surgery and still had stitches quite close to my balls, under my belly, which made it quite difficult to walk normally for the first days. I clearly remember how one of the male nurses was taking the piss out of me, joking about me not being able to go out on Aste Nagusia that year. This was right before the surgery. I smiled and thought “what the fuck, how long is the post op going to be”?

Well, I have to say, that eventual pain went on for months and months, but a week after the surgery, I went out to have a couple of drinks. That was about 7 in the evening. Sun not even close to start its fade and leave some space for the short summer night, very hot day, I was barely able to walk. It was not pain at the time, but very tight stitches.

Anyway, after around 6 to 8 liters of kalimotxo, it was 7 in the morning. Of course at this point memories start to become blurry, but my whole point is that Kalimotxo is fucking awesome. Becomes a handicapped and miserable person whose summer was taken away without notice (me at the time) into someone that can party 12+ hours as if nothing happened.

That particular day I got home around 11 in the morning, saluted my family militarily and went to bed for 5 minutes. Then I went and had my stitches taken care of in the medical center, and went back home to have lunch. Repeat for 7 days.

Repeat for 14 years.

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_El estirón (Alde Zaharra – Casco Viejo 1 de 3)

Plaza de Unamuno, 8 y pico.

Hola, hola que tal.

Voy a darte un beso y giras la cara. Tu amiga me mira. Nadie más lo ha visto, creo. Me muerdo la lengua, me enveneno. Necesito el antídoto. Voy con B, P, T (descansa en paz) y algún otro, además de contigo y tu amiga. Caprabo. Entramos.

Somos todos menores de edad, pero da igual. Era Aquel Entonces.

Compramos:

– Garrafa Font Vella 5 L x 1

– Vino Tinto Don Simón Brick 1 L x 2

– Kas Naranja botella 1 L x1

– Kas Limón botella 1 L x1

– Zumo piña Brick 1 L x1

– Azúcar blanco 1 K x 1

– Mandarinas 200 Gr.

– Melocotón extra 200 Gr.

Somos tan mocosos que casi no podemos llevar todo. Subimos por Solokoetxe, por el lado de San Antón. Vamos hasta Escaleras de Solokoetxe, mirando a Ronda. Desde a tomar por el culo de alto.

Instrucciones para sembrar el caos:

Vacía una garrafa de agua de 5 litros. Vierte un kilo de azúcar en su interior. Añade 2 litros de vino tinto. Agita hasta obtener un líquido viscoso homogéneo. Añade la fruta troceada. Añade los refrescos. Rellena el espacio restante con el zumo de piña. Agita. Sirve inmediatamente. Ha de beberse en cantidades ridículas y a una velocidad también ridícula.

Entonces dijiste que te ibas a Llodio de fiesta.

Vale, pues te acompaño.

No querías que te acompañara.

Vale, pues te acompaño MÁS.

Solokoetxe – Abando, sin hablar. Bueno, algo diríamos. Su puta madre se acuerda, había bebido el Cóctel del Caos. Y el Caos ya estaba sembrado, bien oculto por una capa de entrañas, imposible sacarlo. No, imposible.

¿Me das un beso?

No.

Silencio.

Me das un beso en la mejilla.

Me giro y me voy.

Abando – Solokoetxe.

Maricones, no se han acabado el Elixir du Mal. Lo mato y lanzo la botella sin preocuparme demasiado de si doy a alguien. Bajamos. Alguien ha quedado con E. Otros son demasiado cobardes como para ir en misión suicida a Barrenkalle. Estamos como cubas, llueve. Entramos al bar en el que está E con otro colega. Nos saca 4 quintos, a los 4 que quedamos.

Que dónde está M.

M está en Llodio, puedes tirártela si quieres.

Bueno bueno, W. Bueno, bueno. No pasa nada. Doy un sorbo. Doy un trago. Abrevo de la botella como si fuera la última en toda la ciudad. La tiro al suelo, dentro del bar. Se rompe en mil pedazos.

Hey, W. Tranquilo. No pasa nada.

No, supongo que no.

Salimos a la calle. T se ha encontrado con todo su pueblo en la calle. No es difícil, son como 200. Llueve más. También son 200 en el pueblo de al lado de su pueblo. Y también se llevan a hostias. En el cantón que da al centro de la plaza de la Catedral de Santiago hay 401 personas, divididas en 2 grupos, formando diversas colas de gente que se está gritando. Yo soy el segundo en una de esas colas, y la verdad no entiendo bien qué está pasando.

Llueve. Alguien me empuja por detrás. Alguien empuja al que tengo delante. Los empujones con este tipo de gente no duran demasiado, porque se odian de verdad. Desde hace generaciones. Desde que alguno de sus tatarabuelos plantó algo donde no debía, o se tiró a la persona no indicada. La persona que está delante de mí da el último empujón.

Tras eso recibe 2 o 3 puñetazos, del individuo de enfrente 1, los demás de las otras filas, que a su vez, reciben más golpes en sus caras de las filas adyacentes. Un botellín de cerveza me pasa silbando a 10 centímetros de la cabeza y golpea a alguien en el otro grupo de gente. En el pecho. Esa persona desaparece tragada por el Odio. Me doy cuenta de que soy el siguiente en la fila.

Soy el siguiente para que me partan la cara. Pero también soy el siguiente en repartir.

Empiezo a mover los brazos en una guerra que no es la mía y consigo cuadrar un par de ganchos en la boca de alguien. Esto lo confirman mis nudillos con heridas en forma de diente al día siguiente, ya que del momento sólo consigo recordar ser arrastrado fuera por la marea de gente, hasta el cruce del cantón con Barrenkalle. Nunca antes en la historia ha llovido tanto. En el suelo hay gente que intenta levantarse, y recibe patadas de gente que a su vez cae y es pateada.

Se disuelve momentáneamente la trifulca. Me reagrupo con T y alguno de sus colegas, y empezamos a correr. No sé por qué corremos, pero todo el mundo grita descalificaciones a una calle vacía. Dejo de ver a la gente, sólo veo que tengo una barra de metal en la mano que acabo de coger de una obra. Alguien me pregunta quién cojones soy. Soy un colega de T. Me da la mano mientras corremos hacia Unamuno, murmurando entre Rabia algo de matar a alguien. Me rezago un poco, y decido tirar la barra de metal.

Me encuentro en una calle vacía. Vacía excepto por un chaval sentado en un bordillo con las manos en la cabeza, rodeado de chicas. Paso andando a su lado, sólo. Levanta la cabeza y mira al escaparate de enfrente, lo atraviesa, mira a la trastienda de dicha tienda, y la trastienda de la siguiente tienda, a la cual se entra por la calle aledaña, la cual también atraviesa hasta que su mirada pierde fuerza y rompe a llorar. Tiene la cara literalmente reventada. Cómo puede algo hincharse tanto en tan poco tiempo. Ni si quiera sangra, tan sólo llora y se pregunta a ver qué cojones ha hecho. Me quedo parado un momento, mirando.

Después me doy media vuelta, y me voy a casa andando.

Llego a las 11 de la noche y 4 minutos y me meto en la cama.

Sueño con farolas borrosas y con charcos de barro.