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-A nadie le gusta perder el tiempo. 

-El tiempo, uah, qué abstracto, qué profundo…

-Qué gilipollas.

-Perdón, ya paro. 

-Como te decía, nadie quiere malgastar su tiempo. Aunque últimamente más bien estoy viendo que es una medida de autoprotección. Algo del estilo de “mira, majo, tengo otras 50 000 cosas que hacer, así que espabila, o jódete”. Realmente tu vida es una puta mierda si no es por esos momentos de miseria, pero qué más da, si no haces creer a los demás que tu vida es la ostia, no lo será.

-Curiosa perspectiva. ¿Eres anormal?

-Jódete, jódete, jódete. 

-A ver, que te lo digo a buenas. 

-Ah vale, entonces bien. Puedes echarme el humo a la cara también, pero eh, a buenas. Si no, paso. 

-Céntrate. El “tiempo” que has perdido. Por nada. Y para al final, nadie. La gente te mira raro si les olvidas, y lo mismo si no puedes olvidarles. Hemos llegado a un punto que ni Dios fué capaz de prever. Vamos a ponerle un nombre, venga, que estas cosas molan mucho. 

-Te sigo. “¿Permanencia fantasma?”.

-Me gusta, me gusta. Pero cúrratelo un poco más.

-“¿Observativismo social?”.

-Magnífico.

-Gracias. 

-A la gente en realidad ya no le importa que no les hables, ni al revés. En el mundo de la información inmediata, lo que queremos es no ser excluídos de “algo”, lo que sea, aunque ya no tomemos parte en ello, o aunque no nos interese lo más mínimo. Son meros observadores que sólo actuan en cuanto les afecta directamente. Además con relativa dureza. 

-Vale. Ya sabes lo que tienes que cambiar. 

-Sí.

_El momento antes de! (parte 1 de 2)

Ella me analiza fírmemente con la mirada. Necesita saber por donde flaqueo, ya que como no fuma, no puede construir en unos segundos una barrera física. Necesita poder atacarme sin piedad en caso necesario, creando la distracción justa para poder escapar. 

Llevaba un vestido verde. Algo anticuado para mi gusto, quizá. 

Creo que estamos en uno de esos momentos en los que puede que acabes follando, en el que tarde o temprano alguien dice: “¿en qué piensas?” Entonces tienes dos opciones. Decir la verdad, sea cual sea, o decir cualquier banalidad comodín que te permita, más tarde, al preguntarle tú lo mismo a la otra persona, adaptarlo y decir: “Qué casualidad… ¿Crees en la casualidad?”. Y así. Hasta su cama, o hasta donde os dé tiempo.

Y por norma general, se miente. Porque mentir, también es obviar la realidad, y joder, es algo que no podemos evitar. Porque tenemos miedo, miedo al dolor. Algo tan cruel como no tener sentimientos, paradójicamente nos catapultaría a la larga al éxtasis sensorial más intenso, al encontrar exáctamente lo que estábamos buscando… o al ser encontrados. 

Pero no suele pasar. Tendemos a forzar las cosas, y acabamos por mandarlo todo a tomar por culo, por miedo a nuestro cerebro, y al de los demás. 

-¿En qué piensas?

-Estaba pensando en porqué tú y yo no hemos follado todavía.

Breve pausa que por su violencia se hace sentir como de varias horas.

-Creo que… voy a ir un momento al servicio. Disculpa.

Joder, joder, ¿ha salido de mi boca? Apuro el poco ron que me quedaba y pido otra. Qué cobarde, Dios santo. 

Ella vuelve cuando los hielos ya tocan el culo de mi nueva copa. 

-Vamos. 

-¿Perdón?-respondo torpe-.

-Ven conmigo. 

Me levanto, con la copa en la mano, doy un sorbo y dejo lo que queda. Ella apura su ginebra hasta atrás, me da la espalda y comienza a andar entre la gente, tendiendo su mano hacia atrás. Inmediatamente yo la cojo y pego ambas a su cintura. Casi puedo escuchar su respiración entrecortada. Y salimos a la calle. Y llueve como nunca. 

Se da la vuelta y me mira. Ya somos uno.

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Otra vez.

_mistaken

No me dejo de sorprender de… las situaciones que provoca la casualidad, o el karma, o como coño quieras. Y además normalmente estos hechos hacen que cambié tu opinión sobre alguien. Esta vez, no es que haya sido para bien, si no para muy bien. Ha sido esperanzador, de hecho.

Quizá hablar más y mirar menos funcione. Y quizá repetir cosas como la de ayer, también.

_casualties doesn’t mean casualidades

Mensajes de móvil clamando al cielo. Llamaradas inmensas bajando de entre las nubes en forma de respuesta, estrellándose contra lugares aleatorios y acabando con todo lo aleatorio que allí podría haber. 

Piensa en frío por una puta vez, tarado. Qué ha pasado. Y qué repercusiones tiene, si no son nulas. En la misma semana ha ardido Troya, la hemos apagado y una vez seca, le hemos prendido fuego de nuevo.

Y al final, llego a la misma puta conclusión, si se mira desde suficientemente arriba, todo es efímero. Y sí, saltadme al cuello una vez más si os da la gana, pero yo no veo que baje la bolsa, ni que se acabe el oxígeno y el agua por estas chorradas. Y realmente darle importancia a un lapso de tiempo tan reducido, es egoísta, e injusto. 

Tengo dos cosas que decir. Y con eso daré por zanjado el tema del que estoy hablando.

La primera es que necesitaba esa última ignición para acabar con aquello. Lo siento si ha dolido, las mentiras para el que las quiera. Yo no.

La segunda es que sería capaz de joderte expresamente si lo considerara necesario o justo, pero nunca, nunca me sentiría mejor por saberte también en desgracia. 

Que os quede muy claro.