_New beginnings

–  Don’t be like him.

– Why?

– You are so nice… are you 24?

– Yeah…

– …

– So?

– Just don’t be like him. He is not like you.

– Well, I know right? But I’m not staying in my room every night, you know?

– Of course…

– Would you give me your number?

– No. Sorry. You are not like that.

– You know me better than I do.

(She kisses me. Right in my lips. Deeply.)

– Just don’t be like him.

– I won’t. Take care.

– Take care. Bye.

_El receso es mentira 6

13 de septiembre

Un poco de calma. Por fin. Pero sólo un poco. Lo suficiente para tener la cabeza un poco más templada. Ya sabéis que odio dormir en los aviones. De hecho odio los aviones un poco más cada día que pasa. Los he usado a ellos y a los aeropuertos mil veces, he creado mil imágenes, decenas de personajes que viven, mueren y follan en los aeropuertos. Pero los odio cada segundo que pasa. Su burocracia y protocolos humillantes y ridículos. Sus precios humillantes y ridículos. El resto de la humanidad que te abochorna a gritos mientras intentas huir del país.

Hoy tengo las primeras, digamos, actividades. Hoy empiezan a aflorar los requisitos que necesitan ser cumplidos, los problemas que deben ser resueltos y las personas que deben ser tratadas.

A partir de ahora, vuelta al modo manual.

Hola desde mi nueva vida.

_El receso es mentira 5

10 de septiembre

Quedan 5 días. Pero no pasa nada. Ayer un golpe de suerte quiso que encontrara alojamiento. Para el 18, ya debería estar en mi nuevo hogar. Nuevo Hogar. Por lo menos hasta el 25 de junio, estaré en ese lugar. Después quién sabe. Habrá que moverse seguramente.

Hacía 2 semanas que no conseguía encadenar 2 horas de sueño seguidas. Hasta hoy. 10 horas. 10 horas de golpe y hubiera seguido durmiendo sin problemas.

Ayer llegué a mi nueva casa. Ahora mismo, no sé a quién he conocido. No se nada. En 2 días empieza mi nueva realidad en este país. Pero por lo pronto, ya estoy aquí y tengo un techo.

Respiro.

_El receso es mentira 4

9 de septiembre

Todo va sumamente lento. La burocracia requiere que sincronices por tu cuenta miles de entidades que no tienen que ver lo más mínimo. El conjunto de cosas toma un aire cargado y extraño, y no deja dormir.

Hoy he sonreído por primera vez en días.

Aún no sé qué estaré haciendo el hoy. Día 18. Ni idea. ¿Tendré un sitio donde caerme muerto? No parece algo demasiado probable. Va a ser un tema jodido. Pero va a haber que joderse.

No se si me explico.

_El receso es mentira 3

7 de septiembre

Son las 5 y cuarto de la mañana. No puedo dormir. Otra vez más tengo mocos, congestión, catarro. Algo así. Fuera llueve, pero no hace demasiado frío. 17 grados. Se puede soportar.

Siento como si el edifico entero se pudriera y se estuviera haciendo una bola, como alguien que se encoge para protegerse del futuro inmediato. Y yo estoy dentro. Y a su vez, también estoy podrido o al menos pudriéndome. Soy la parte interior de un rodamiento. La exterior es el edificio. Los rodamientos en sí, todo lo demás.

Queda una semana para largarme de aquí. Lo deseo y temo con tanta fuerza, que va a ser atolondrado por más que lleve 2 meses y medio esperando. Literalmente esperando.

El 17 de septiembre, hoy, puede que lea esto y piense que es una tontería. Es mejor no leer demasiadas veces lo que uno escribe. Es como lo que uno hace: enseguida parece una gilipollez, cuando en el pensamiento era una idea genial.

El 17 de septiembre, si todo hasta hoy ha salido mal, puede que siga buscando un sitio en el que dormir. Si las cosas han ido mejor, estaré poniendo el despertador para recoger las llaves de una habitación. Mi futura habitación.

Me voy a vivir a otro país y todo parece una broma. Increíble. Pero así es.

Seguramente también necesite que me pongan una copa. Esa es otra.

Otra historia.

_El receso es mentira 2

4 de septiembre

He estado 3 días seguidos durmiendo unas 3 horas cada “noche”. Cuando decimos que hay que hacer una cena de despedida, una borrachera de despedida, un Hold’em de despedida, lo hacemos, pero lo hacemos en días diferentes con lo cual la cosa se prolonga y se complica de forma inexplicable.

Finalmente, no tenía demasiado sentido irse a la cama sin ver amanecer una última vez más, y mucho menos dejando media botella de vino por ahí danzando, o una lata de cerveza huérfana en la nevera. Es que no se va a aprovechar. Mejor cantar un poco mientras amanece y acabamos la bebida y se nos escapa entre los dedos Bilbao y nuestra propia existencia.

En estos días he aprendido muchas cosas, sobre todo cosas sobre mí que no quería ver. Después de esto, lo que necesito es paciencia. Oh, Señor. Paciencia, por favor. No tengo paciencia. NADA de paciencia. Maldita generación del videoclip, necesito aprender a esperar.

Esperar lo que merece la pena. A distinguirlo, por fin he aprendido.

Despedidas.

Me gustaría decir eso de “esto es un hasta luego”, pero eso sólo es cierto si hablo sobre mí y sobre nadie más. Nadie sabe si va a volver de este viaje. Nadie sabe lo que hay por ahí que merezca la pena una despedida y paciencia. Mucha paciencia.

Paciencia. Todo llega.

Hoy estoy cerca de Bricklane y no se si tengo internet. Supongo que tendré que pasar el día en la facultad hablando con burócratas odiosos con el fin de tener todo cerrado y que no haya problemas de ningún tipo ni sorpresas. Después quedaré, supongo, con M. en algún lugar para tomar un café aguado y charlar. Eso si todo va sobre lo previsto. Nunca sale todo según lo previsto. Por eso sigue teniendo gracia planificar las cosas.

_El receso es mentira 1

2 de septiembre

Ayer volví de vacaciones. Volví a volver a las 5:30 de la mañana de casa de perogrullo a mi casa. Volví a cruzarme con gente que iba al trabajo, con bares abiertos llenos de croissants y cafés. Volví a ver amanecer borracho. Volví a escribir mensajes sin aparente sentido a la gente con la que estoy conectando últimamente.

Se acabaron las vacaciones. Cuando esto se publique, todos estaremos en otras ciudades, en otras casas, en otras camas. Veremos otros bares, otras caras. Nos daremos cuenta en otro contexto que podemos beber hasta matarnos sin darnos cuenta. Hablar sin darnos cuenta. Es un verdadero problema. Llega antes la intoxicación que el reflejo del vómito. Normal que resolvamos el mundo y al día siguiente no nos acordemos de absolutamente nada.

Se acabaron. Las. Vacaciones. Nadie las va a echar de menos, pero allí donde vamos, no tenemos tiempo para eso de todas maneras. Hoy empieza nuestra vida. Nuestra vida solos.

Solos de mentirijillas.

Hoy he cogido un vuelo a Heathrow. No sé si me lo han retrasado, porque estoy escribiendo 2 semanas antes. 2 semanas. 2 semanas para destruir Bilbao, reducirlo a cenizas, esnifarlo, exprimir cada gota directamente en mi garganta. Quizá las haya aprovechado. Quizá no. La única verdad es que ya no estoy allí.

Hello, London.