_mid

Al menos soy lo que “vendo”. Tú no puedes decir lo mismo.

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_promesas

Hablamos tan rápido que rara vez nos paramos a pensar una mierda de lo que decimos. 

No pasaría nada, si después le echáramos huevos y tragáramos con las consecuencias, pero normalmente no suele ser así. Ignorar los problemas suele ser el camino elegido. Muy bonito por nuestra parte.

*

Hay mucha gente que necesita documentación para alimentar su propio declive. Yo busco en mi interior. Es más limpio. Analizas en frío los recuerdos que te quedan, tanto los buenos, como los malos, y sacas conclusiones bastante útiles, al menos para intentar no ser igual de gilipollas la próxima vez, o para que no te vuelvan a joder nunca más. Creo que la otra opción, la de rebuscar en la mierda, no induce si no a una perpetuación ficticia de lo último que se vivió, y por lo tanto, genera sentimientos que no son los reales. 

Hay una excepción. Siempre hay una excepción. Yo la tengo, y tiene nombre propio y respira, y piensa, y cada puto segundo que pasa me siento como la mierda porque no se qué hacer. Realmente pocas veces se da este caso, y esta situación es el ejemplo más evidente de mi incapacidad. No se qué hacer, y me jode. 

Sólo queda decirnos la verdad a la puta cara, aunque duela.

_el plan B siempre tiene mejor pinta después de ser ejecutado

Quizá el escribir estas líneas sea el primer paso a mandarlo todo a tomar por culo otra vez, pero siento la necesidad de hacerlo por motivos que desconozco. 

Creo que hacía mucho, mucho tiempo que no me pasaba algo así. Ha sido muy divertido y esperanzador, la verdad. Lo que parecía que iban a ser las horas más largas de los últimos tiempo, finalmente se convirtieron en todo lo contrario: un puto sumidero del tiempo, donde éste combustionaba espontáneamente dando paso al siguiente minuto acto seguido, devorando lo que quedaba de noche. 

Y no, ciertamente, llamémoslo “conectar”, es algo que no suele pasar a menudo. Puedes tirarte el rollo, pero sabes que no vas a tener ganas de nada más después. No es el caso. 

Arghhh mierda mierda mierda. 

Sigamos el curso normal de los acontecimientos. A ver que pasa.

_convergence

Tras 22 años de aprendizaje ininterrumpido, sé que frases como “no me podía dormir y…” o “me aburría y…” no son más que una patraña barata.

El problema es saber a donde quiere llegar el individuo en cuestión. No sé porqué me da que lo voy a acabar preguntando sin rodeos esta vez. Ya que la última estuve a punto de condenarme a la más absoluta ignorancia. Y no puedo permitirme ese tipo de errores.

_cooldown

Me gusta insinuar. Me encanta. Aunque al final no derive en nada más la mayoría de las veces, lo que cuenta es el juego, y dejarlas caer con elegancia, sin llegar a dejar ver del todo el deseo. Al menos cuando lo hay. 

Pero lo que no soporto, es la puta manía de jugar y no respetar las normas. La seducción es una partida para 2 jugadores (voy a omitir cualquier parafília grupal) en la que ante todo, hay que saber perder y aceptar las reglas. 

Hay gente que se cree en la posición de poder ponerte el caramelo en la boca, y después acto seguido arrancártelo de una bofetada. Y , la verdad es que hace años lo más probable es que hubiese pasado por alto los detalles para centrarme en el objetivo único y primario de follar, pero ahora, definitivamente no. De hecho, me pone enfermo el comprobar que la gente está sobre saturada de películas de Meg Ryan, pero que a la hora de la verdad todo queda en agua de borrajas porque su corriente de actuación es bien distinta a la que venden. 

Me da por el culo, porque me embaucan vilmente como el gilipollas que soy, y después encima hay que ser un caballero y no empezar a soltar injurias.

Hablando con perogrullo, de Segundo Cajón, hemos concluído que no somos capaces de olvidar. Esto la verdad es que al margen de lo que nos pueda hundir puntualmente, nos debería de dar cierta ventaja a la hora de socializar con el resto de individuos, y poder hacer una criba sistemática de todo aquello que podamos intuir como nocivo para nosotros. Pero queda patente que por algún motivo carecemos de esa habilidad, y la mayoría de veces, o entramos en un estado de paranoia, o nos acaban de joder bien jodidos. 

Y no parece que vaya a cambiar.

 

Pero a mí al menos, no me preocupa en absoluto. 

Se trata de vivir, no de esperar a nada ni a nadie.

PD: Al volver este domingo de Barcelona, hice una promesa, justo antes de entrar en la estación de Sants a descansar. Allí estaban presentes binnary, alatar y xalernita. Quiero que sepais, os acordéis o no de esa mierda, que bajo ningún concepto voy a romper esa promesa. No tiene mucho que ver con el post, pero me apetecía remarcarlo para que no cayera en el olvido.

_Gracias!

Mierda, la de ayer fué gorda.

Mientras me incorporo haciendo esfuerzos por no vomitar, cojo el primer recipiente a mi alcance con líquido y me lo bebo. Reprimo una arcada cuando el tequila destruye toda opción de vivir hasta los 70. 

En la ducha intento recordar cómo he llegado, pero me es imposible. Este absurdo dolor de cabeza está empujándo mi cráneo de dentro hacia fuera, y en cualquier momento va a reventarme la cabeza, dejando un bonito recuerdo para los bomberos que echen abajo la puerta de mi apartamento para entrar por el mal olor. 

Camisa, pantalones, corbata. Tabaco, mechero, resaca. Ya tengo todo, vámonos de aquí. Abro la puerta y mapeo en mi mente los recodos de la escalera, para poder moverme a través de la oscuridad que reina en el descansillo de mi piso. 

Doy un paso.

Caigo al suelo rompiéndome el labio superior contra las baldosas. 

-¡Me cago en Dios!

Me incorporo dolorido y veo que hay algo entre la puerta y yo, ayudado por la claridad proveniente de mi piso. A medida que mis ojos se acostumbran a la oscuridad, adivino la silueta de un hombrecillo en el umbral. Le he despertado al pisarle la cabeza o un brazo, quién sabe, para después partirme la cara contra el suelo. Jadea asustado.

-Qué… demonios…

-Raúl.

-¿Sabes mi puto nombre?

-Ra-Raúl… to-toma.

Para ese último “toma” ha sacado decisión de Dios sabe donde. 

Me tiende una caja de madera del tamaño de una ídem de zapatos. Me enciendo un cigarro. Necesito algún tipo de barrera contra el cúmulo de situaciones absurdas que me ocurren. 

El tipo se incorpora, se levanta, y enciende la luz del descansillo. Entonces desde el suelo le veo. 30 como mucho. Barba de un par de días, cara de haber desayunado barniz la última semana. Traje negro. Escuálido, casi enfermizo. 

-Quién…

-Gracias, Raúl. 

El tipo casi salta por encima de mí y baja corriendo las escaleras. Oigo a lo lejos la puerta del portal cerrándose sonoramente. 

Tras mirar un segundo la caja que sostengo en mis manos, me tumbo de espaldas y paladeo la sangre y la nicotina. Poso la caja en mi estómago, y cierro los ojos. 

Gracias, Raúl. 

Gracias.