_Agotador

Me resulta agotador veros esforzándoos continuamente por ser felices.

Forzando siempre la situación, retorciendo las circunstancias para poder partiros de risa todos juntos, rememorando las gracias de ayer hast la saciedad. Me canso solo de veros, como sobreactuais para ser los más guays y los más alegres, siempre de colegueo, siempre sonriendo y felices.

Yo me pregunto: que validez tiene la vida de una persona que siempre es feliz. Como va a valorar esa supuesta felicidad, si no conoce otro sentimiento.

Mentirnos a nosotros mismos, engañarnos haciéndonos pensar que somos felices cuando en realidad no sabemos ni lo que somos.

Todos necesitamos estar tristes, solos, perdidos… para en un momento dado… zas! encontrarnos y sonreir.

Todo lo demás no es si no un lamentable teatro de lo superficial y banal.

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_Dolor

Más allá del dolor físico, está el dolor causado por circunstancias intangibles.

El que, si no duele mediante punzadas e hinchazones, lo hace como un cancer imaginario, extendiendose cada vez más por nuestra resistencia psíquica, hasta que nos doblegamos ante su sentimiento de pérdida de Todo.

La naturaleza, la evolución, nos otorgó el arma de doble filo que es nuestra capacidad para pensar. Algunos alegremente la cogimos por el lado de la hoja, y ahora pagamos las consecencias en forma de continua flagelación mental. No por nuestra debilidad, ni mucho menos, si no por nuestra persistente manía de no fallar, de no errar.

“La vida siempre se ceba más con unos pocos, y otros nunca se dan la ostia”

La vida es cálculo, la vida es pensar. Así que si me lo permiten, agarrare el Arma de mi conciencia con ambas manos, ya sea por el filo o por la empuñadura, y seguiré en mis trece con lo que pienso, actuando en consecuencia.

Una cosa es clara: Hace tiempo que vi que sólo hay una oportunidad. Una ocasión. Andarse con remilgos y con cobardías, no es mi ideal de vida plena. El eterno que pasaría si, no tiene cabida. Aunque muchas veces haya tenido que ser así… cuantas menos mejor.

Espero que se entienda en el momento que se tenga que entender.

_El futuro no está escrito

Lenta pero irremediablemente se acerca el porvenir. O nosotros a él. Y me pregunto porque Kuraia es un grupo tan bueno, y yo no soy capaz de saber qué voy a hacer ni donde voy a estar dentro de un mes.

Puedo hacer vagas aproximaciones, pero realmente esta última hornada de días frescos para aprovechar, esta viniendo marcada por una escisión del pensamiento habitual. Algo está cambiando. No todo cambio es bueno en fondo, pero si en forma. Digamos que ningún cambio es malo del todo.

Si ya de por si mi absurda cabeza no deja de pensar ni un instante en las 10000000000000 variables que manejo en cada instante, ahora más si cabe, más pensar, más factores, más amplio espectro de acción, a tener en cuenta. Muy complicado. El “que pasaría si”, y muchos más…

Las hojas del calendario no son más que una manera de numerar situaciones en las que tendremos que decidir. Constantemente. Algunos a un nivel más importante que otros, pero decidir al fin y al cabo. Y aunque no lo parezca, hasta la decisión más insignificante altera el desarrollo de todo lo que viene a continuación.

Cuidado al escoger…

Riesgo.

¿ Que eres ?

Siempre tan presente… no nos damos cuenta…

Te sentiré arriesgándome.

_Qué

Día tras día lidiamos con una realidad. La nuestra. Podemos pensar que esta nos ha sido dada así, o que por diversos motivos metafísicos relativos a nuestras acciones, la hemos constrído nosotros.

Es indiferente.

La sensación de que hay algo con la determinación de joder todas las cosas que valen la pena, es homogénea, y en ningún caso es una opinión aislada. En el pasado ya vimos que si algo pasaba, era por un motivo en concreto, pero ¿ ahora ? ¿ seguro ?

Hacia donde mira ahora el ángel que nos puso juntos en la cama…

Impotencia ante el Que que se aproxima. No se puede hacer mucho. No nos podemos anticipar a algo que no ha pasado, porque entonces sería dar la razón al destino, y entonces porqué motivo iba a estar yo tirando mi tiempo escribiendo esto profesando mis inquietudes por escoger bien, cuando no habría ocasión de escoger. Si hubiera alguien que supiera qué va a pasar en cada momento siguiente y no dijera nunca nada, a su capacidad anticipativa irremediablemente estaría unida una crueldad inhumana, oscura y vengativa.

Pese a todo, tirar la toalla no es una de mis aficiones predilectas. Y menos cuando de algo “así” se trata. He hecho cosas en mi corta vida… esfuerzos… aplicados a situaciones que para mi no significaban NADA. Ahora veo el momento de demostrarme a mi mismo de que soy capaz, que soy capaz de sacrificar por la única oportunidad de hacer esto que se me da.

Las palabras se las lleva el viento aunque las escribas en internet. Los hechos no hay viento que se los lleve. Seré algo que el viento no se pueda llevar jamás.

_El miedo de la duda

Inevitablemente tras una vida arrastrada, salpicada, si no plagada de situaciones en las que nuestra confianza se vio violada sin piedad en un callejón…

El miedo de la duda. Y quién no tiene miedo. No tener miedo no es ser valiente, si no ignorante. Puede que aunque estemos aterrados, sigamos hacia adelante. Síntoma inequívoco de valentía.

Tras el rosado aspecto de todas las relaciones amorosas, se esconde la puta verdad. La puta verdad puede ser difundida, comunicada a quien quieres, y ser feliz, sincero, bello y perfecto.
La puta verdad puede venir de golpe, sin previo aviso, y de quien menos te lo esperas. Todo esta ahi. La diferencia es cuando nos damos cuenta de que existe.

Es dificil. Tener fe en lo no tangible, precisamente por eso es fe. Y es fácil hablar, muy fácil, pero… ¿ actuar ? ¿ demostrar ?

La duda… la duda duele, la duda quema… la duda asusta… pero yo confio en lo que está pasando.

Por eso… la duda queda relegada a un segundo plano, desencuadrada, nadie se fija ya en ella, y llora en su rincón desamparada e inútil. Pero solo si somos sinceros.
Y solo si realmente nuestros escrúpulos quedaron lejos tras los golpes y las vueltas de campana, y aprendimos a odiar la hipocresía. Y a mirar con quien para abrirnos. Y darnos cuenta de lo que sentimos.

Y no temer sentir “eso”.