_Fit

No se si soy amigo de las reflexiones mierdosas que colman estos días los medios. Quizá en algún momento de mi vida he recapitulado los acontecimientos destacados del año para sacar algún tipo de conclusión después. No lo sé.

Los últimos doce meses, no requieren análisis alguno. Ha sido un gran año. Por primera vez en mi vida, cada ostia ha sido seguida de una recompensa mucho mayor al de un tiempo. Y esto no es ninguna casualidad. Todo lo que he hecho, ha sido posponer el llanto y echarle huevos al asunto personalmente, sin intermediarios, sin culpables, sin más aspavientos de los necesarios para deshacerme de los curiosos que se pudieran arremolinar en un momento dado y seguir adelante de la única manera posible en esos caso: sólo.

No voy a explayarme con detalles que no interesan a nadie más que a mí. En realidad, este post es sólo para excusarme: Salvo en casos de necesaria procrastinación, no escribiré nada hasta dentro de unas semanas, que estaré más ocioso. Y en ese punto, puede que sí me moje y evalúe desde mi punto de vista ciertos aspectos de la vida que he preferido maneter un poco al margen estos 4 años. Todo se verá.

 

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_Gear box

Siempre he pensado – y dudo que cambie mi opinión al respecto – que conducir un coche automático es de maricones. Nótese que he dicho “maricones” y no “Maricones”, ya que en esto nada tiene que ver la orientación sexual de cada uno. Es todo cosa de los huevos que le eches al asunto, y no influye para nada en este particular el echo de que te guste más la carne que el pescado.

Conducir en manual es lograr lo que los británicos llaman fine-grained control. Sientes cómo se comporta el medio según el entorno, y actúas en consecuencia. Bajas marchas si la pendiente se pone dura y hay que afianzar la tracción de los neumáticos o asegurar el buen funcionamiento del motor. Metes marchas cada vez más largas si el firme es llano y rectilíneo, y tienes espacio de sobra a ambos lados de la calzada.

Lo mismo pasa con la vida. Vamos en manual, unos cuantos. Ir cambiando marchas en tu día a día es jodido porque te enteras exactamente de cualquier mínima variación del desarrollo que se entiende como “normal”. Y aunque llevas a tus espaldas miles de horas de vuelo, sigues gripando motores, sigues picando rueda en algunas curvas y más de una vez, se te ha calado en un semáforo y no ha habido manera de volver a ponerlo en marcha.

Pese a todo, ir en automático es de maricones. Elegimos hace ya tiempo el control total sobre nuestra miseria o nuestra alegría, avocándonos muchas veces a la perpetuación de la primera y a la destrucción de la segunda, sin remedio, pero no cambiaríamos esto por nada del mundo. Por mucho que a veces bebamos mientras conducimos, o hablemos por el móvil, ajenos al tráfico, o simplemente vayamos a demasiada velocidad. Son todo pataletas de nuestro delicioso dolor privado: no nos las creemos ni nosotros mismos.

Y cualquiera que diga lo contrario, amigos míos, es que va en automático.

_Nube

Mucha gente dice que se quiere, pero sólo se puede querer a un tipo de persona, que no tiene porqué ser nada de lo que hayamos pensado antes, o puede que sí. Sólo se quieren las personas que duermen juntas.

Muchos disimulan, otros ni se tocan en años, unos pocos quizá directamente ni lo intentan. Pero el volver a fundirse en el abrazo al despertar en mitad de la noche y ver que ese nudo de brazos y dedos entrelazados de forma que parece imposible estar cómodo se ha soltado, eso es el verdadero amor.

Ese deseo, necesidad angustiosa y sosiego que producen sus brazos. Y los besos automáticos mientras se está dormido.

Y el perder las cosquillas en el estómago.

Eso .

_Move

Todo es caótico y hay algún capullo robando horas a los días, así que no tengo tiempo para gran cosa. Hasta este domingo.

Del 19 al 21 estaré en Madrid con Perogrullo. Del 22 al 3 estaré en Bilbao. Espero que editando Estertores 5, entre otras cosas.

Nos vemos en los bares.

_Manual de auto ayuda para el nihilista (parte 1)

Una amiga me aconsejó decir en alto los problemas o las cosas que me preocupaban.

3 horas después, tuve un ataque de ansiedad. En 24 años, era la primera vez que la mierda me superaba. No dije nada en alto.

Hoy me he dado cuenta porqué. No quiero escucharme diciéndolo.

Cómo voy a obviar los problemas en primera instancia para torturarme después con ellos si puedo recordar cómo suenan al decirlos en alto. Si hago de menos mis propias palabras, paso de mentirme a mi mismo para pasar a ser una mentira.

Escoge tú la solución más cómoda. Para mí no la hay.