_promesas

Hablamos tan rápido que rara vez nos paramos a pensar una mierda de lo que decimos. 

No pasaría nada, si después le echáramos huevos y tragáramos con las consecuencias, pero normalmente no suele ser así. Ignorar los problemas suele ser el camino elegido. Muy bonito por nuestra parte.

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Hay mucha gente que necesita documentación para alimentar su propio declive. Yo busco en mi interior. Es más limpio. Analizas en frío los recuerdos que te quedan, tanto los buenos, como los malos, y sacas conclusiones bastante útiles, al menos para intentar no ser igual de gilipollas la próxima vez, o para que no te vuelvan a joder nunca más. Creo que la otra opción, la de rebuscar en la mierda, no induce si no a una perpetuación ficticia de lo último que se vivió, y por lo tanto, genera sentimientos que no son los reales. 

Hay una excepción. Siempre hay una excepción. Yo la tengo, y tiene nombre propio y respira, y piensa, y cada puto segundo que pasa me siento como la mierda porque no se qué hacer. Realmente pocas veces se da este caso, y esta situación es el ejemplo más evidente de mi incapacidad. No se qué hacer, y me jode. 

Sólo queda decirnos la verdad a la puta cara, aunque duela.

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