_Come todo lo que puedas, ¡nos van a pillar!

– ¿Dónde has dejado La Lista? – Pregunta.

– Está ahí, sobre la mesa. ¿Es que no la ves? Ahí, junto a la esquina.

Señalo con el dedo y retuerzo los ojos en un ademán de hastío. La Lista no es más que un cuaderno de tapas gruesas de cartón laminado rojo y hojas con renglones azul pálido, usados como guía para escribir derecho. Lo dejé en la mesa hace un par de días, cuando terminé de escribir gran parte de los temas de interés para esta temporada. La Lista en sí es el contenido del cuaderno, pero bueno, la costumbre adquirida es a veces incorregible y tratándose de un tema tan trivial es hasta conveniente simplificar.

Por fin posa la vista sobre el cuaderno y lo coge, no sin vacilar un instante. Bueno, más que cogerlo lo ase de uno de los extremos y lo medio arrastra por el borde de la mesa hasta que por fin queda colgando de su mano. El movimiento, reflejo de algún tipo de vaguedad adquirida a lo largo de los años, fomenta la impresión de que el libro pesa un quintal, cuando en realidad no llegará ni a los 400 gramos. Me mira. Atisbo cierta confusión en su mirada.

– ¿Qué cojones?

Abre su mano, y el libro cae sobre la moqueta. El impacto es fuerte, como el de una carpeta archivadora a rebosar de papeles o el de un tomo de enciclopedia Larousse.

– La Lista. Pesa una puta barbaridad – espeta, soez.

– ¿De qué hablas? Pregunto y comienzo a moverme, mientras mantengo mi mirada en sus ojos. Me agacho, flexionando las rodillas. Puedo ver claramente la muesca que ha horadado el libro al impactar. Bajo la fina alfombra, el suelo es de madera. Palpo con los dedos y puedo notar como una o dos tablas se han hundido ligeramente.

– ¿Qué…

Intento agarrar el libro pero me muerdo las uñas casi todos los días, y no consigo hacer el hueco suficiente entre el mismo y la moqueta. Finalmente me ayudo de mi otra mano, y consigo levantarlo. No sin dificultad me yergo e intento comprender. Abro el libro. Todo sigue ahí; quiero decir, es el mismo cuaderno que usé la última vez, ahí están mis últimos comentarios a lápiz, como de costumbre.

– Es… – Comentas – como si las hojas fuesen de plomo…

Te estoy escuchando pero a la vez me estoy escuchando a mí mismo pensar muy rápido, e intercalo tu cara con la del libro, con los textos de La Lista hasta que finalmente, tras unos instantes, simplemente lo vuelvo a dejar sobre la mesa.

BLAM

– Necesito tiempo para pensar – manifiesto, mientras cojo mi chaqueta y me dirijo a la puerta.

– No te puedes ir ahora.

– ¿Hm? ¿Dices algo?

– Digo que… no te puedes marchar.

– Será un momento. Sólo voy a dar una vuelta y…

Me interrumpes.

– No hay tiempo para eso. Guarda el libro en tu mochila y vámonos de aquí. ¡Nos van a pillar!

[…]

_Eight

Every one of us, decaying in a similar fashion, but in a different way.

Everywhere you´d wish to look it´s the same: matter in decay, lost minds disguised in whatever. Confidence, pride, beauty. All of it fades when you put on you pijamas at home, after every, single, day.

I am yet to realize that there is no path when you live off-road.

_Memories or thorns?

I have a fixation for order. However, I am a fucking mess most of the time. They, The Sayers Of Things, say: Tidy house (room, desk), tidy mind. It doesn´t matter how much I tidy my room, believe me. It´s pointless, as my mind will remain quite broken and with the remarkable ability of jumping from one memory to the next as if it was set to random, as if every breathe in shook the entirety of that vast collection of past events (or made up events, or dreams, or hopes, or Who, The Fuck Giver, knows.

I am sitting in the middle of my room and I have a mess of different objects surrounding me. I had to label some boxes, DO NOT OPEN, FEELINGS INSIDE as they were too dangerous to handle without a safety net or a safety couple of bottles of wine. But those boxes, to be fair, I didn´t fear anymore. Now the situation was somewhat easier but overall equally fucked up. Memory, thorn, memory, thorn. The boxes I am on about, I never open. I never go back and sort through, being struck by those feelings that their lids warned me about. I never do it just in case, and I don´t miss it.

And even though I never do it and I don´t miss it, I always have to decide what goes in the bin or what makes its way to a different location for me to sort through again in a few months. Me, The Decider Of Things, cannot even decide even though I don´t give a fuck, or so I say.

I rather have bloody hands than internal bleedings.

_Recodos

Las extrañas desapariciones se sucedían cada noche. En el preciso instante en el que sus ojos se volvían incapaces de centrarse en la lectura y su cerebro se evadía de todo estímulo perdiéndose en ensoñaciones adolescentes, algo estaba destinado ya a desaparecer. Bastaba con levantar la vista para confirmarlo.

Otro hueco más que rellenar con mucho aire y recuerdos inventados.

Y vuelta a la lectura.

Pese a saber lo que ocurriría, no podía dejar de leer. Las líneas eran cómplices de su secreto, del tormento que recaía sobre su persona, ya embebida por completo en el crepúsculo de la asquerosa ciudad. Aún así no podía estar pendiente de la volatilidad de los muebles, al menos no cuando esa pesadez de ideas y reminiscencias vagamente evocadas reinaba en su cabeza.

Aquello pasaba, y ya está. Como los días. Que también pasaban, a veces lentos, a veces extraños. El silencio era el director de aquella orquestada rutina monstruosa e imparable, mientras que el público no dejaba de aplaudir. ¡Bravo!

Con tanta luz, durante las horas diurnas, medios y fines eran una amalgama de propósitos que servían a otros propósitos, e intenciones derivadas de ellos que no servían para nada. Había que hacer las cosas, como hay que cerrar los ojos al estornudar. Así que las cosas se hacían. Y podría mencionar su anhelada espera a la puesta de sol que indicaba el comienzo de la noche. Pero no lo haré, porque no había tal. La noche le sorprendía a diario, oculta siempre por la apatía hasta que la mentira de un día demasiado largo no podía   sostenerse más.

Y vuelta a la lectura.

La rutina puede acabar por extenderse como un cáncer incurable que estrangula los alicientes de lo esporádico hasta incorporarlo a esa misma rutina. Y entonces, poco le queda a uno. Pero no era este su caso. En los libros encontraba las piezas perdidas de una vida tullida por el desencanto, y además recargaban sus ganas de seguir con la broma un día más. Sensación refrescante, por decirlo de alguna forma, que sólo se veía empequeñecida por la desnudez creciente de las paredes del cuarto.

Cuando ya sólo quedaba la cama en la que noche tras noche desataba su avidez imaginativa, por una vez no fue capaz de percibir ese movimiento fugaz aleteando encima de las hojas que indicaba que algo más se había ido para siempre. En ese momento, no se percató, pero mientras intentaba conciliar el sueño, se sobresaltó ante el descubrimiento y encendió la luz apresuradamente para comprobar los hechos.

Y así era. Todo permanecía igual de vacío, sin variaciones. Finalmente se dio por vencido y acabó por dormirse, aunque el descanso no fuera particularmente reparador.

Y así transcurrieron los ciclos de existencia del joven, que bombeaba aire y sangre y otras sustancias por los conductos de su cuerpo sin demasiado entusiasmo durante el día, y durante la noche, viajaba a otros lugares en los que tenía asuntos más importantes que atender. Se había acostumbrado a necesitar tan sólo una cama húmeda y fría para existir dignamente – o al menos en algún hipotético grado de dignidad – por lo que dentro de su vacío emocional, se puede decir que existía un equilibrio forzado que le aseguraba la cordura suficiente como para no morir de hambre o de frío.

Y vuelta a la lectura.

_Scratch, scratch, scratch, leave your nails behind, leave your trace, your disgrace.

I like to picture idiots as full time workers. Being an idiot to those around you implies an effort, a momentum, that cannot just be achieved casually for a particular situation. No. Being an idiot (any kind of idiot really – all of them could easily be accommodated within the spectrum of the triad oblivious-evil-arrogant) is a proper 9 to 5 job, with 45 minutes for lunch, overtime is allowed and paid for and annual leave is always sold to obtain additional idiotic time.

When a sociopath manages to go beyond the horizon of reality, they become idiots as well. Manipulation of people is an art, and it relies in not being caught doing it. When you have moved on onto a different reality, this awareness vanishes and all is left is clumsy idiocy, that helps incur in pathetic mistakes, perpetuating the mess and spreading it over everything and everyone.

But in this scenario, we have a mandatory Alpha creature that rule over all the idiocy. We have the idiot that never, ever learns. The Flat Circle Idiot. The Downward Spiral of Idiocy. Truce is not possible. You can only win by complete defeat.

There is a paradox about the Alpha Idiot though, and this is that for you to win, you need to jump into their Circle, down their Spiral, and finish it from the very inside. You need to expose your guts, your anger, your fear is now a blade that you swing ruthlessly at anything that moves. That´s it. You are part of it now.

Good luck making your way out of that sort of filth.

_Dante era un aficionado

– Ese momento de mierrrrrda en el que se acerca la hora de volver a casa pero no quieres, porque en casa hay mierrrda. Es exactamente lo que sentía hacia el final de mi última relación.
– No es comparable.
– No es comparable. Pero es la misma trampa.
– Pero cuando yo vivía con mis anteriores compañeros de piso era lo mismo.
– La trampa de no estar a gusto en tu puta casa.
– Y. Me iba al bar con traje y corbata a beber bourbons. Es una sensación HORRIBLE .
– Ya sé.
– La última planta del infierno.
– ¡Ding! Planta 9. Lencería. Complementos. Infierno en casa.
– Y en la 10, ¿Qué hay?
– Terraza con piscina. Pero es imposible trascender a ese nivel, porque implicaría que nada tiene relevancia en tu vida ya. Has trascendido todo el Bien y el Mal y estás tomando copas servidas por gente muriendo de hambre mientras dan el Barça Madrid.
– Joder.
– Y cuando marca el Barça gritas ¡PUTOS CATALANES! y empiezas a disparar mientras tus colegas se despollan. “Haha, eres incorregible” Y tu te ríes, y le tiras la pipa a la cara a alguien y dices “hahaha, tenéis razón” y sacas la AmEx Black y pides otra ronda de whiskies a 60 euros el single, y obligas a unos críos a que te pinten rayas de farlopa.
– Me estás contando esta mierda y me está dando una blanca.
– La niña que te ha preparado la droga luce un collar con el número 457 y le sangran los dedos, y le das una bofetada por manchar la barra del bar con sangre por error. “¡PUTA!” Gritas. Y después tiras toda la farla al suelo, con la manga. Te sujetan dos de tus compañeros pero están riéndose. Están partiéndose el puto culo. Así que coges la botella de whisky que os acabáis de beber y la tiras por la azotea.
– No quiero escucharte.
– Me da igual lo que tu quieras. No puedes huir. Tiras la botella a tomar por culo, y golpea al caer a un tío que va de la mano de su novia. Ese. Tío. Eres. TÚ. Hace. 10. Años. Cuando estabas en el nivel cero del infierno. Ese es el MOMENTO EN EL QUE EMPEZASTE A ESCALAR, SIN DESCANSO. FIN.

_Tengo un agujero en la base del cráneo

[…]

En un momento dado, alcanzo la base de mi cráneo, sobre la nuca. Poso la mano despreocupadamente, no es más que otro gesto de incomodidad social, como cruzar las piernas, como encenderte un cigarro. Noto algo con la palma de la mano, así que deslizo los dedos hacia abajo lentamente.

Tengo un agujero en la base del cráneo. La idea en sí me ha pillado de improvisto y ahora estoy con los ojos como platos tentando el contorno de dicha abertura con los dedos: Es uniforme, será del tamaño de una moneda de 5 céntimos de Euro, aunque podría ser también del tamaño de una plaza de toros, no estoy muy seguro. Los bordes están perfectamente pulidos y el cuero cabelludo y el pelo, continúan hacia la parte interior del cráneo.

Está situado en el hemisferio derecho del cráneo. No me atrevería a señalártelo siquiera, este hueco es ahora mi máxima prioridad y única preocupación. Meto el dedo índice un poco, tan sólo la falange distal sin llegar a la articulación. No duele, no está húmedo, ni tan siquiera me mareo. Giro el dedo en el interior, apretando los dientes, con una mueca de asco que más que asco es cautela, no sea que toque algo que no debería y me quede como un vegetal el resto de la vida.

Pero nada ocurre, sigo andando por doquier y cada X metros recuerdo el agujero y repito el procedimiento, tentando su interior. Trato de taparlo empujarlo el pelo de alrededor en su interior, pero no funciona, el cuero cabelludo se reajusta y el pelo sale por sí solo, no hay nada que hacer. Sé que no funciona, pero intento esto 2, 5, 45 veces, mientras ando en círculos por esa terminal de aeropuerto buscando algo que no he perdido.

[…]

Me despierto y por un momento no sé exactamente qué año es. Después recuerdo el sueño, y aunque intento evitarlo, al final he de comprobar que no tengo un agujero en la base del cráneo.

Exhalo el poco alivio que me quedaba.

_Reverence (Letters for her(s) 1 of 5)

As promised, translated and adapted from the original.

Bilbao, 16th of April 2010

Dear X,

Today I understood everything. The entire thing. Today I put you in your place and luckily or disgracefully, by doing so I put myself in my place as well. Today I saw those pictures of yours, the cheerful ones. The ones with the serpentine confetti and the pinatas. A Happy Birthday. Today I saw something which for whatever reason remained hidden for a very long time.

I remember the spring and summer evenings. I remember your smell and you overly high pitched voice tone. I remember your thoroughly straightened hair. In fact, I remember the first time I saw you. The very first fucking time.

At that time I knew already that you were going to be for me, but like a complete rookie, like a moron, I fell in love with you. You went from being my target to my idealized view of love, you were my obsession, and apparently this freaked you out. Obviously. The thing is that from being my obsession you transformed into 12 beers a night. But that is a different matter.

Around that time I was about as lost as I am now. I always knew how to keep people controlled, how to keep them at the right distance. I was the one approaching you and everything burnt like dry tinder in August. We chatted for hours and hours, and we would normally tell each other Our Things. My relationships failed one after the previous one, as I didn´t know how to project you on others. In fact, my desire wasn´t to project you on anyone. My true wish was you, the whole of you, just woken up, barefoot, sweaty, sick, stunning just before a night out, naked among my stinky duvet. It was you what I wanted.

Please accept my apology. I am truly sorry.

But again, I always knew what my league was. It wasn´t Saturday night´s one. Neither Friday´s, none of them. My league consisted in seating on the team´s bench motionless. It´s pretty disgusting to realize that you could have played every match in the Football League Championship and eventually progress to Premier. Or maybe not. But, yeah. When you are 16 you are next to a hormone cocktail on the rocks seeking one thing and one thing only: bodily fluids. Whatever the price. Take my dignity, my values. My entire life. Take it. Piss on it, shit on it if you wish. I don´t care as long as you do it with a smile on your face, even if it´s just a timid one.

Hopefully you still remember that, in one way or another, we actually had something. The problem here is that girls like you say “I love you” to boys like me and fuck boys that aren´t like me at all. But regardless the absurd that I had to endure daily, regardless all that, I still wanted you.

I don´t know how to carry on with this letter. Thousands of images and situations go past my mind. I recall the summer in which I gave you one of my wristbands and how you never wore it. You gave me one of yours as well, one that you wanted to get rid off (apparently you forgot the time when you told me that you didn´t like it anymore). I called you several times during that summer, but it always seemed inappropriate. Things improved slightly when we went back to school in September. We were back on our outdoors drinking, making the most of the remainder of heat from the fading summer. We sneaked in bars and clubs but I was never much of a dancer. I would just drink and smile, whilst every single tear you dropped felt like a kick to the groin.

That guy playing defense in Conference South scores. Everyone cheers. I am still sitting on the bench.

This is just some sort of simile to explain myself. Yep, back then it was just about the score, but I didn´t care about that. Knowing that I was able to see you every day was more than enough. Wake up and smile. I don´t recall it happening too often since.

I am certain that you remember the time when in a spare second of clarity I finally understood everything. I understood what I was capable of, I finally figured out where exactly was I positioned. I GOT it. I looked for you around Bilbao´s Old Town, I found you, I took your hand and walked you away and I kissed you as if someone was going to put end to my life shooting me in the head right after. You reacted and followed my lead, pressing our tongues together hard, reaching in every single space of our bodies, every corner. All of it. You wanted it all just for yourself, you craved it. And I had the rest of the night and the rest of my life to give it to you. All the time in the world was focused in a single spot somewhere within the kiss of 2 drunks. I somehow managed to read through all your body with my hands, I touched your back under your shirt. Your face, I collected it in between my hands as if it was The Most Fragile And Valuable Thing Ever.

As if someone was going to put end to your life shooting you in the head imminently.

And all that, that wonderful scene which was slowly helping me become the happiest person on Earth, the yearned dream turn into reality in a stinky alley in the Old Town, all that, finished in about 10 seconds.

And I am pretty sure you remember that we said a couple of random things and then you told me:

– You can kiss…

As you looked at me.

I replied:

– I also like how you kiss very much.

We then had to get back to the main street as your friends might be imagining God-knows-what, or so you told me. We held hands to walk the last 20 meters that lead to our forever apart ways. It was the opposed as a walk to the altar.

Right before your friends were about to see us you let my hand go and never looked at me again. Well.

Then everything became hellish, you know that. You struggled to understand yourself. You know it. Suddenly, it looked that without any previous warning there is this guy willing to take you to the cinema, out dinning, hunting bears or deers or koalas, and even to meet your parents. And you are in the very same spot as last night, just sober and thinking: what have I done.

And my dopamine levels are over the top and I reckon I might pass away of happiness every time I breath. God damnit.

In the end we started talking again, remember? I gave you my suit jacket by the end of our Prom so you wouldn´t freeze to death. You complimented my hairstyle. I told you that you looked stunning. We even looked like grown ups, just with the advantage of having someone to prepare breakfast for us the morning after, and still with a few bottles of alcohol hidden somewhere to keep on drinking after they asked us to leave the bar.

But this was nothing but a patch. I guess that you needed to leave that burden behind. I cannot blame you. You knew that we were not going to see each other again. I still desired you secretly but I finally learnt, after many years, how to swallow those feelings. And so I nodded to everything you said and hugged you.

Surely you remember when we saw each other again, a couple of years ago. I was walking in that park with my current partner, and so were you. It was somewhere everyone walks past but noone stops. We stopped. And the other two looked at us slightly confused wondering why were we looking at each other that way.

Now I know that we are each other´s perfect antithesis. You will end up using 6 sets of cutlery per meal. I have eaten cold frankfurts in the supermarket itself to avoid paying for them. You like bars where drinks are 10+ euros and pay for it quite happily. I sneak a plastic bottle full of rum down my pants before coming in any bar. You will give birth to at least 3 children and you will possibly use it as a catalyzer to transform the disgust or hate you will have for their father when you no longer love him. I will most likely never have children, and even if I ever do they will never understand what their stupid father is talking about.

Anyway, I still feel that there is something left for us to finish. I still feel that I would take you anywhere, I would make you laugh forever until you begged me to “please stop”. I know it. I knew when I saw you again, even if I don´t find you attractive or pretty anymore, even if I think that your chest is too big and I reckon you put too much make up on. I would. Because I got to places inside you that I doubt no one else had reached before.

And you know that.

You know it.

Best,

Y