_Manual de auto ayuda para el nihilista (parte 1)

Una amiga me aconsejó decir en alto los problemas o las cosas que me preocupaban.

3 horas después, tuve un ataque de ansiedad. En 24 años, era la primera vez que la mierda me superaba. No dije nada en alto.

Hoy me he dado cuenta porqué. No quiero escucharme diciéndolo.

Cómo voy a obviar los problemas en primera instancia para torturarme después con ellos si puedo recordar cómo suenan al decirlos en alto. Si hago de menos mis propias palabras, paso de mentirme a mi mismo para pasar a ser una mentira.

Escoge tú la solución más cómoda. Para mí no la hay.

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Me he levantado y ni siquiera he abierto la ventana. He cogido el portátil de cualquier manera y me he vuelto a meter a la cama. Y aquí estoy.

Quizá no salga de aquí hasta las 2 de la tarde. O hasta mañana. Quién sabe. No es como si tuviera que ir dando explicaciones a gente que sólo he visto una vez en mi vida y que quieren responsabilizarme de su su indecisión. Sólo digo que ayer abrí la cortina nada más levantarme de la cama, y hoy he pasado de largo y me he imaginado que fuera el cielo está rojo, o mejor, azul químico y que todo acaba por la tarde.

Aunque no va a ser así.

Y tampoco es que tenga ganas de que acabe, o al menos un interés activo. Simplemente es lo que me he imaginado, y ya está. Como también me imagino que alguien ha robado en mi buzón, o en mi armario de la comida, o me ha echado arsénico en mi tupper con lentejas. No tiene porqué ser cierto, pero nada cambiaría si lo fuera.

– Pero oye como que n-

-Que no cambiaría nada, cojones.

Hacer aquaplanning sobre el día a día es lo que tiene, te da todo un poco igual. Y a la vez no. Pero los días pasan sin pena ni gloria, y ves como otros vuelcan horas y horas de esfuerzo en algo que tu das por sentado y no piensas: “qué listo soy”, piensas “estoy pasando algo por alto”.