_El miedo de la duda

Inevitablemente tras una vida arrastrada, salpicada, si no plagada de situaciones en las que nuestra confianza se vio violada sin piedad en un callejón…

El miedo de la duda. Y quién no tiene miedo. No tener miedo no es ser valiente, si no ignorante. Puede que aunque estemos aterrados, sigamos hacia adelante. Síntoma inequívoco de valentía.

Tras el rosado aspecto de todas las relaciones amorosas, se esconde la puta verdad. La puta verdad puede ser difundida, comunicada a quien quieres, y ser feliz, sincero, bello y perfecto.
La puta verdad puede venir de golpe, sin previo aviso, y de quien menos te lo esperas. Todo esta ahi. La diferencia es cuando nos damos cuenta de que existe.

Es dificil. Tener fe en lo no tangible, precisamente por eso es fe. Y es fácil hablar, muy fácil, pero… ¿ actuar ? ¿ demostrar ?

La duda… la duda duele, la duda quema… la duda asusta… pero yo confio en lo que está pasando.

Por eso… la duda queda relegada a un segundo plano, desencuadrada, nadie se fija ya en ella, y llora en su rincón desamparada e inútil. Pero solo si somos sinceros.
Y solo si realmente nuestros escrúpulos quedaron lejos tras los golpes y las vueltas de campana, y aprendimos a odiar la hipocresía. Y a mirar con quien para abrirnos. Y darnos cuenta de lo que sentimos.

Y no temer sentir “eso”.