A ver quién tiene más paciencia.
Tú jugando o yo trabajando.
A ver quién tiene más paciencia.
Tú jugando o yo trabajando.
a veces creo una sala de miseria de la nada y me hundo en sus recodos mientras bajo tragos con cara de asco, y no se si me gusta o lo odio y no se nada de nada en realidad, tan solo me hundo en lo mas oscuro de la sala de miseria sin remedio, cada vez mas hondo, cada vez mas oscuro, cada vez mas a menudo.
cada vez.
A menudo estoy en la oficina y siento que mi silla necesita un cinturón de seguridad.
Es la única forma de evitar salir despedido y estamparme contra la pared de enfrente.
Estaba ya echando un vistazo hacia atrás, escuchando unas canciones, leyendo unos relatos de hace unos años.
Siempre pensé que ese “boost” creativo venía propiciado por una rutina hastiante y era a la vez el resultado inverso de la cuadriculada burocracia de la vida de oficina y una válvula de escape refinada, controlada, enfocada hacia el esfuerzo de hacer algo creativo de calidad.
Ahora me pregunto de vez en cuando cuándo fue la última vez que toqué el bajo, cuándo fue la última vez que escribí. Y no me gustan las respuestas.
Todo ese tiempo llevo pensando que estoy donde estoy por un motivo, pero no deja de ser una justificacion utilitarista de quién soy Aquí y Ahora para que ciertas carencias no se conviertan en un problema demasiado evidente y enorme.
Existe un miedo o mejor dicho, una preocupación que nunca se desvanece del todo. Miro hacia atrás con cierta envidia, y no, esto no es como cuando un adolescente recuerda sus tiempos de niñez despreocupada. Esto es como no tener la despensa llena de latas de conserva que sientes como sde van vaciando.
Como un temor a destapar las cajas de recuerdos de lo que fuiste, y que esten vacías. De no poder volver a Ser.
Puede que sea muy inteligente convertir la huida en si en un plan de vida, pero desde luego no es algo facil de mantener a lo largo del tiempo. Han pasado mas de dos anyos ya, y lo que cuenta siguen siendo los minutos y los segundos. Como hacer que este segundo sea mejor que el anterior. Que garantias hay de probar, minuto a minuto, que estoy haciendo algo que va a servir para lo que sea. Que importancia tiene esta ultima frase, tambien. El balance entre recordar los origenes, la integracion en un lugar completamente nuevo y la necesidad de buscar nuevas experiencias, es muy jodido. Sobre todo porque estas 3 cosas, no son mas que excusas de mierda para no hacer nada, para conformarse con poco o para ser un irresponsable. Pero que vas a hacer, si esta todo que da pena y asco. No? Pero, que VAS a hacer, siendo un asocial y un raro. Pero QUE VAS A HACER si no tienes a tus padres dandote dinero cada 4 dias para tus caprichos! Que no te enteras! Recuerdo acontecimientos inmediatamente anteriores al 15 de septiembre de 2010, y en ellos soy una persona adulta que ha tomado una decision complicada. Despues de entonces y quiza hasta hoy en dia, hay momentos en los que no tengo nada claro. Luego recuerdo que naci en el 86. Luego leo el blog muerto de un colega. 2007. Han pasado 5 putos anyos, 6 casi, y veo que no se ni lo que veo. He recomendado a gente el intentar ver las cosas desde perspectivas diferentes antes de hacer cosas que puedan cambiar su vida. Como si yo hubiera podido prever lo mas minimo lo que soy hoy en dia desde 2010 o desde 2007 o desde hace medio anyo. Arrastro conmigo una franja temporal de un par de semanas y me cuesta horrores salir de esa sensacion en la cual mi Historia es esa. 2 semanas hacia atras o hacia adelante. Y cuando lo hago, entonces pienso. Y pienso mucho ultimamente, amigos. Mucho. Pienso en la gente con la que vivo y me da la risa y luego la rabia y luego me da igual. Pienso en la gente con la que trabajo y lo mismo. Luego pienso que pensaran ellos de mi. “Me da igual”, pienso. No se dan cuenta del esfuerzo, del tiempo, hasta llegar hasta aqui. 2 semanas lo menos. Espera, no. 8 anyos. Al menos 8 putos anyos de mi vida. Pero eso es mas de 2 semanas. Oh mierda. Lo he vuelto a olvidar, del 86, si. Eso significa que no es ni un tercio de mi vida. Oh mierda, que nos hacen hacer durante el resto del tiempo. Oh, cielos. Y sobre todo, que nos haran hacer, en el futuro. No tengo ni la idea mas remota de lo que piensan realmente la mayoria de mis amigos, quiza todos mis pocos amigos, mejor dicho, sobre el hecho de que llevo 2 anyos fuera de mi ciudad natal buscandome la vida, si es que esa expression significa algo realmente. No tengo ni idea! Es increible. Mi padre dice que lo he hecho muy bien. No a mi, pero lo dice. Se lo dice a todos los demas, orgulloso, supongo. Mi madre hasta hace poco me da la impresion que estaba esperando a que volviera, ni mas ni menos. Mi hermana quiza me envidie un poquito. Pero los demas? Saben lo que significa esto? Es una buena idea? Es una gilipollez? Querran hacerlo ellos? Que nos mueve a esto. Porque es un impedimento el numero de ofertas de trabajo que tenga un pais para ir. Porque es un atractivo que tenga muchas. Que tipo de tomadura de pelo estamos padeciendo. Dejenme que les maldiga mientras ficho la entrada de la manyana, 8 en punto de la manyana. Si. Yo os maldigo, ladrones. Os maldigo con toda mi rabia digital.
No me hace falta exagerar en absoluto para sentirme seguro al afirmar que esta semana podía haber muerto facilmente en 2 ocasiones. No han sido situaciones en las que dices “poco más y nos matamos” No. Han sido echos que han ocurrido y que por un motivo o por otro, probablemente por puro azar, no ha ocurrido nada trascendente.
Y ahora, y no antes, puedo afirmar que la gente que espera este tipo de triggers para cambiar su vida, esperaban eso precisamente, y no un toque de atención para cambiar nada. Sobre todo, porque nada debería cambiar. No hay ningún motivo para que así sea.
Si lo que tenías entre manos parece necesitar un cambio después de algo así, entonces el hecho de poder haber muerto no va a ayudar en nada a la hora de cambiar.
Por eso la gente se acomoda y empieza a ir a misa y a rezar cuando esto ocurre. Porque es precisamente lo más cómodo para justificar no hacer absolutamente nada de otra manera.
Cuando voy en el metro, me doy cuenta de lo loco que estoy en realidad. Verme rodeado de esos desconocidos, mirarles a las caras, a las piernas, a las manos, a las pollas o culos incluso, activa como palomitas de maiz en la sartén, saltando, diferentes… problemas dentro de mi cabeza.
No por el hecho de mirarles. Eso es un ejercicio provocado por el aburrimiento y el cansancio, pero el segundo plano de atención al que me proyecta el hacer esto mientras pasan las estaciones y el vagón traquetrea.. eso es lo que me hace ver que algo, hay.
Pero después, siempre llego a la misma conclusión. Si no la he liado en algún aspecto ya, tiene que ser porque tengo todas mis mierdas bajo control. ¿No? Soy más listo que ellas. Y más inteligente. Más rápido y sobre todo más astuto. O quizá es simplemente que esta última conclusión a la que llego cada vez, es simplemente un hedonismo medicinal para detener el avance del resto de afecciones y poder seguir levantándome todas las mañanas.
Todo puede ser.
La niñez es fugaz y determinante. Qué injusto. Pero así es.
Nadie te culpa por no haberla tenido. Sí en cambio por no haberla aprovechado. Pero no es eso lo que dicen. Lo que dicen es otras cosas.
Dudas.
No te alarmes, que ahora se pasa.
Ahora, roba la niñez de otros. La pubertad incluso. Dales el palo con una navaja de abanico y simplemente quítales lo suyo.
Uops.
No puedes. No puedes quitarles sus experiencias. No puedes crecer con ellas, de ninguna manera.
No puedes crecer por lo que escuches.
No puedes crecer por lo que leas.
No puedes crecer consumiendo. Sólo viviendo.
Igual es demasiado tarde ya, y tal. Igual.
Quién sabe. Yo saber, no sé nada.
Hoy hablando con un amigo, me ha comentado que qué líos le están haciendo los de la Embajada española del país en el que reside para votar. Yo le he dicho que ya tuve mis dimes y diretes con mi la Embajada y el Consulado españoles en Londres, detalle final que pone la gota de angostura a un cóctel que deja un sabor de boca para nada sorprendente: No votar. Por lo menos mientras viva en el extranjero, pero eso ya es otro tema.
Entonces me ha salido con la cantinela del voto útil: “Otro voto para el PP, hermano” (si no votas en contra, se entiende).
Esta actitud me molesta. Se me hace partícipe de una especie de apatía que en absoluto colabora con La Causa, que en España es ya desde hace mucho, mucho tiempo “hacer que el Malo no gane”.
Da igual quién sea el malo. Para mí esto denota 2 cosas:
a) Falta de criterio: El voto útil – incluso me atrevería a decir, visto lo visto, el voto en sí – no es más que una falacia democrática. No se consigue nada. Porque NADA cambia, da igual quién esté en el poder. Esto es así porque el último estadio de la democracia, no son los partidos que gobiernan. De hecho, la democracia no es (a mi modo de ver) algo definitivo, un marco en el que nos englobamos ni nada. Simplemente es un mecanismo de control. Da igual que lo agites y cambie de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Es otra pieza dentro de un contenedor masivo en el que hay otras cosas, pero este no es el tema.
b) Incongruencia democrática: Yo puedo elegir no votar, y dejando de lado los bugs de las elecciones en sí, que dan por sí solos para miles de capítulos acerca del sinsentido y el odio, mi no-voto es igual de válido y “útil” que el tuyo (esto por lo dicho en el punto anterior). Pero ADEMÁS, está el hecho que he mencionado al comienzo, el encasillar a alguien como un disidente por no arrimar el hombro (eccckksss) por La Causa.
Yo lo veo así: Si no voto, no doy un voto más al PP, o al PSOE, o quien pollas sea el que la Gente se refiere. Si no voto, es un voto que pierden CADA UNO de los partidos que se presentan, porque NINGUNO (incluso dentro de – y obviando de nuevo – la gran bola de mierda que nos han vendido como panacea desde hace 30 años), ni uno solo de todos ellos es capaz de ofrecer no ya en hechos, si no en PALABRAS, algo coherente que me satisfaga como persona. Ni como español, ni como vasco, ni como hombre, ni como joven. Como PERSONA.
Y eso es todo lo que tengo que decir sobre las elecciones.
Fin.
Esta mañana me dirigía al trabajo en el suburbano.
En la estación de Arsenal y como de costumbre en todas las estaciones tanto el conductor del tren (megafonía interna) como el encargado del andén (encargada en este caso, megafonía del andén) daban el aviso de puertas cerrándose.
Mind the doors, please mind the closing doors.
La gente se ha apretado un poco, hacia el centro del vagón. Como de costumbre.
Pero hoy, algo diferente ha ocurrido. De hecho, han ocurrido dos cosas, una detrás de la otra, no necesariamente opuestas entre sí, quizá sólo algo distantes, pero eso sí, la segunda causante de una catástrofe conocida por todos pero negada a hurtadillas, por si acaso:
1- El maquinista ha añadido lo siguiente tras el aviso de seguridad:
Morning, Elena.
y 2- Me he dado cuenta que he sido probablemente la única persona en todo el vagón que ha sonreído de oreja a oreja al oírlo.
Y ahí. En ese preciso momento. En ese instante he sabido a ciencia cierta que toda esperanza está perdida.
Estamos condenados.
Se acabó.