_Next next next next

Es curioso cómo podemos vivir nuestra vida como si un asistente de instalación se tratara. Siguiente, siguiente, siguiente. Firme aquí. Marque esta casilla. Acepte las condiciones. Puede morir durante la operación, nosotros no nos hacemos responsables. Jódase después, usted y toda su familia.

Es curioso, como digo, poder vivir episodios que ni siquiera vivimos propiamente dicho. Más, más. Toma, posmoderno de los cojones. Y aún así, aunque queramos hacer de todo un mero paso, un diálogo con una máquina que es nuestra banal existencia, hay cosas que no podemos ignorar o dejar atrás sin quedar como verdaderos cerdos. Yo puedo tratar como la mierda mi persona, pero si hago lo mismo con el resto, entonces soy un hijo de puta. Y tengo que tener la cabeza fría y las manos bien quietas y aguantar las hostias mientras todo pasa, pero, ¿Sabes cuál es el problema hijo? Que nunca pasa. Nunca pasa o al menos no está en tus manos decir si pasa o no. Has caído mal en tu último salto, y mientras el resto de gente sigue son sus diálogos, el tuyo se ha quedado colgado, riéndose.

Y no puedes hacer absolutamente nada más que dejar que el tiempo pase, mientras compruebas que precisamente eso, el tiempo, tu único aliado, el analgésico más puro, ha dejado de funcionar como hasta ahora. Hasta él te traiciona.

Mira cómo pasa el tiempo con sus dientes. Dientes.

Qué duro es ser elegante. ¿Eh?

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