_Kinder

Hacía frío. De ese frío cabrón que sopla como un mamonazo enfurecido enfrente del Larrinoa. 2,25 nunca te sacarían de pobre ni de rico, decían. Pero al final, la verdad es que te ahorra unos 20 euros, o más, que no está nada mal. Atizando como atizaba se me ponían los pelos de punta con cada nueva gilipollez y con cada nueva flexión de brazo. Lo sentía. Era la llamada del retrete, de seguir el camino correcto, la línea correcta, la que ni se escribe, ni se lee, sólo se vive. Ya no gritan tanto.

Y el huevo sigue en el bolsillo, supongo que igual de amarillo que cuando lo metí ahí. Igual de hueco. No sé si el señor Kinder esperaba que se le diera ese uso cuando lo diseñó. ¿Cómo era…? Algo que sea nuevo, que esté bueno, y que sea una sorpresa. Je. Tiene cojones.    

El último trago de la botella me valdrá para tragarme lo que lleva deQUEREIS HACER EL MALDITO FAVOR DE ESTAR EN SILENCIO? En serio, Cultura Probase es bastante mejor que toda vuestra jodida imaginería de la hoquedad. Hoquedad Kinder Sorpresa. Hoquedad billetes de 50.

Sé a ciencia cierta que ahora mismo tiene que haber alguien metiendo líneas de código a una aplicación que mañana va a ser la polla con cebolla. Pero vamos a ver, almas de cántaro, ¿Porqué queréis ostias? Tiembla en el bolsillo de mi sudadera el spray de pimienta anti violadores, anti atracadores, anti gilipollas.

Pruébame. Descárgame. Escúchame. Evalúame, coméntame, préstame atención, míramemíramemíramemírame, yoyoyoyoyo, mimimimimi. Demasiada gente intentando hacerse un hueco a la vez, saturando el mundo de información. Sobra información. Sobran estímulos. De ahí el huevo Kinder. Hoquedad craneal. Sí. No más versiones demo. No más tienes-que-escuchar-este-disco, sabías-que-la-voz-la-procesaron-en-Viena, no más datos empujados a lo bukkake en mi sistema nervioso. Hoquedad de cacao con leche.

El mismo que toman los perdedores al llegar a casa. Un cacao con leche pfffff ¿y tú te haces llamar ser humano? pensaba que al menos serías capaz de afrontar tus decisiones, ya veo que no. Menudo fantoche. Ponme Deftones. Gracias, la próxima vez que quiera el tema oculto del disco de las caras B de algún grupo, vendré a este bar. Igual no te has dado cuenta, pero en la última hora, he pagado tu comida de 2 semanas. En tu trastienda huele a invencibilidad.

En la mía huele a Invencible. Nananananana murmuro (en realidad no, lo grito) para mí mismo para evitar convertirme en la baja conlateral de la conversación que tiene lugar en el baño que me dispongo a ocupar. Oseansaes, es como rollo como que yo ESTABA AHÍ SABES no sé si me lo tienes que decir pues o sea no sé pero vamos CON MI NOVIO DELANTE TÍO – claroclarotentiendo, claroclaro, ¿tienesunbillete?. Uf. Fuerafuerafueralargo. Entro. Plop, el señor Kinder se abre. Oh, cuántos colorines. Espero que el… hum… lo que sea que contenga el vaso que no he pedido (creo) sea suficiente para tragarme todo esto. Si no, siempre puedo abrir el spray anti gente que habla muy alto y pegar un buen lingotazo.

Vale, ha tenido que pasar. Algún gilipollas Y NO MIRO A NADIE, ha tenido que abrir un frasco de nitrito de isobutilo en este baño de UN JODIDO METRO CUADRADO. MÁS VALE QUE SE CALLE QUIEN QUIERA QUE ESTÉ DICIENDO QUE PAREMOS AHÍ DETRÁS. Tras contar una historia divertida, interrumpida hacia la mitad, violada hacia su parte trasera, dirigida hacia el puto hipotálamo, salimos y se oyen risas, y alguien recibe un puñetazo y se oyen risas, y alguien recibe un vaso en la cabeza.

Decido que mejor me alejo de ese tipo de cosas, no me gusta la violencia justificada, es como que nunca va a acabar, y a nadie le gustan las cosas que duran más de 3 minutos. Por algo somos la generación del videoclip y del plug in y del HOLA ALJIEN TIENE LIVRERIAS PACER MINIMAL y del Cómpralo Tú Mismo y del, joder, YA SÉ QUE HAY QUE CERRAR UNA PUERTA ANTES DE ABRIR LA OTRA, vale, vale, hala, sí, sí, gracias, gracias, hala, agur. Putos porteros. Les das el pomo de una puerta y se creen Patton. Por dónde iba. Ah, sí, todo fatal. Hm. Hoquedad fatal. Qué calor de golpe, coño. A ver si los colorines han tenido algo que ver. Los colorines siempre traman algo. Hm. Dirección del pensamiento errática, esfuerzos conscientes por mantener la coordinación, sensación de ligereza… a ver si va a ser que el señor Kinder me está por fin diciendo algo útil.

Que abren el bar de abajo dentro de un rato. Robo dos cubatas, le paso uno al de mi derecha. Un poco más bajo que yo, tampoco mucho. Chaqueta negra de traje cara. Camisa negra. Camiseta interior negra. Pantalones negros. Botas cremas. Te lo has ganado, campeón. Nos quedamos un rato más, alguien dice “¿Dónde está mi cubata?” Y me río tan alto que tengo que ir al retrete para no levantar sospechas y de paso meo. Bajamos, entramos, la gente está en stand by, conozco al camarero, nos lo deja todo más barato, la cola del baño dobla la esquina. Debe ser aquí. Aparece un tío con nariz de payaso vendiendo pegatinas y algo de la vieja química rusa. No queremos química, no hacemos trampas. Además he oído que ha violado a varias menores. Hay sorteo de anti-dog-spray, y tú tienes papeletas. Un montón de papeletas. Alguien cantaba eso cuando era    

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Hostias. Hostias HOSTIAS. Estoy aquí. No sé dónde es aquí. Vale, el bar. Sí. Joder. Qué ha sido eso. Tengo toda la ropa. No sangro. Nadie sangra. No hay nada roto, no se ha parado la música con un brusco frenazo del vinilo. No he hecho nada. Me he ido un rato. Eso no ha sido divertido. Señor Kinder, deje de hacer lo que sea que esté haciendo. Es una sorpresa y joder si es algo nuevo para mí pero no tiene nada de bueno.

La bondad es efímera, Lisa. Lisa Howtgarn, un apellido que me acabo de inventar pensando en cualquier cosa. Inventemos apellidos sajones que los ingleses no puedan pronunciar. Todo por el a pasar bien. Por amor al arte, que dirían los bohemios medias tintas que piden mucho y ofrecen poco. Vamos, como alguno que yo me sé, pero no está aquí, porque nunca está, así que… ¿como que son las doce de la mañana y que vais a cerrar? Señor mío, abierto o cerrado es TAN ambiguo, que no tendré más remedio que empHIJO DESPIERTA, HA LLEGADO LA ABUELA A COMER.

Maldición. Malformación. Malnutrición. Malfunción. Malabarismo. Malinowski. Sí, hombre, el que se casó con Lisa. Maldito Kinder. Si no fuera por tu deliciosidad chocolateada, no sentiría como si kilos de gusanos se arrastrasen por mis arterias. Cosa que, por lo que sé, podría estar ocurriendo. Más bien por lo que no sé. Hoquedad circulatoria. Me sabe la boca raro y tengo un espejo en la puerta del armario. Podría ser un comienzo.    

Por dónde comenzar. Parece que comí algo en el Larrinoa. Lo cual no es tan nocivo para la salud como aliñarlo antes con spray anti spam. Cosa que estoy casi seguro que hice porque el susodicho, tirado en el suelo de mi cuarto, no tiene el precinto y está abollado. Y joder. Tengo mierda de esa por toda la jodida memoria.

De hecho tengo el paquete en el que llegó, y el paquete en el cual me voy a marchar ahora mismo al puto olvido. Sí, es mi cama. No, espera. NO es mi cama. NO es mi madre. NO es mi abuela. SI sigo borracho.

Ohmierdamierdamierdamierdamierda. Questosolopasaenlaspelículas. Y una mierda. Mis llaves, mi cartera, mi teléfono, mis huevos Kinder. Salgo a la calle, estoy en MITAD DEL PUTO MONTE. Veo mi coche empotrado contra una farola. Me río. Veo que dejé un cubata en el sujeta-bebidas. Me río. El coche arranca con un ruido atroz que molesta a todo cristo en 10 kilómetros a la redonda. Me descojono. Alguien me ha robado el mechero del coche. No me río.

Por suerte el plugin chico previsor 2.0 tiene, lo suelo dejar abierto a fin de poder encontrarme cosas escondidas para que cuando pierda totalmente la olla al menos tenga algo que fumar y algo con lo que encenderlo. Antes de abrir la guantera miro por el retrovisor a ver si alguien ha salido de la casa. No hay retrovisor. Me río. ¿La guantera se llama así por algo remotamente relacionado con guantes? ¿y el salpicadero? ¿qué clase de Dios permite esos

Espera. La guantera. Qué cojones está pasando.

Paro el coche (es un decir) en lo que podría ser un arcén si alguien lo hubiera pintado pero que es una cuneta. Guantera vacía a excepción de lo que parece un DNI. Lo saco de ahí y lo sujeto muy cerca de mis ojos. Sigue pareciendo un DNI. No lo es. Los DNIs suelen tener una foto y suelen tener cosas escritas. Cosas como cómo te llamas y dónde vives y quiénes son tus padres y dónde naciste. No es el caso. Ni foto ni quién ni dónde. Reconozco la erosión y el rastro de anfetamina pegada en el plástico de uno de sus bordes. Sí. Es el mío.

Arranco y me largo de allí. Me pregunto qué estarán comiendo en aquella casa.

(Esto es un Live Post, publicado tal y como se forjó, sin ediciones posteriores, escrito por Triamés de Café Decapitado y un servidor.)

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