Lo primero que hago al conocer a una mujer es combinar sus apellidos con los míos.
Después, destruyo todo y me pego un tiro en la cabeza. Es de manual. Y aún así, no se puede evitar.
Hasta ahora, al menos.
Lo primero que hago al conocer a una mujer es combinar sus apellidos con los míos.
Después, destruyo todo y me pego un tiro en la cabeza. Es de manual. Y aún así, no se puede evitar.
Hasta ahora, al menos.
Esta entrada carece de contenido literario, es sólo una referencia a los sitios con los que estoy colaborando. (Para visitarlos pinchar encima del nombre en el post o en el blogroll, a la derecha)
El primero es Estertores. Algunos lo conoceréis ya, somos un grupo de personas, muchos bloggers, y es un fanzine totalmente literario (plaquette, si se prefiere). Texto puro, relatos basados cada vez en un tema común. Tal y como dice Shangai Jim, que también colabora en él: “Es TODO texto, la gente lo abre y sólo hay letras. No puede ser más punk”. Vamos a sacar el 4º número en pocos días. Todos los números se pueden descargar de manera gratuíta desde la web.
Después, por seguir un órden de algún tipo, sigue Granite and Rainbow. Revista literaria de momento exclusivamente online. En su primer número colaboro con una aproximación de lo que significa para mí el escritor Ray Loriga. La revista se puede descargar de manera gratuíta desde la web, y tiene casi 100 páginas de contenido. Cualquiera que disfrute leyendo disfrutará con esta revista, está hecha por gente que conoce a fondo de lo que habla (yo no me incluyo en ese grupo, tranquilos todos) y que sobre todo, lo disfruta.
Por último, por ser el proyecto de más reciente creación, está ¡bLaS! Proyecto literario de jóvenes exiliados de la Universidad de Deusto. Lejos de desistir, cogimos nuestras arrastradas ilusiones y decidimos establecernos como agrupación cultural. Bilbao Arte Literatura y Sarcasmo es el nombre completo. Aspiramos a editar una publicación periódica, trabajando cualquier vertiente de la literatura.
Espero que a alguien le sea de interés esta información, sobre todo para la gente que piensa que sus inquietudes no están representadas de ninguna manera. Puedo decir que las 3 agrupaciones están abiertas a colaboraciones, interesados pueden comentarlo aquí o a través de los mails de contacto de cada sitio.
De pequeño jugaba a que mis peluches y otro juguetes eran suicidas por norma natural. Era divertido evitar que se mataran, porque imaginaba esas muertes como algo de mentirijillas. Como cuando a Mortadelo y Filemón les ocurrían miles de desgracias y de una viñeta a otra estaban perfectamente sanos.
Era muy divertido, aunque quizá visto desde la perspectiva de los años, no lo parezca, e incluso sea siniestro.
Ahora muchas veces pienso que soy yo uno de esos animales suicidas. El problema es que no veo a nadie que pueda evitarlo, y que a veces ni me doy cuenta de que estoy desnudo frente a la bañera llena de agua y una tostadora de pan enchufada en las manos.
Otras veces arrancarme los ojos, sería más sencillo. Después me doy cuenta de que no ver, no me va a hacer entender lo que no entiendo. Y bajo esta premisa, ni siquiera tirarte de un puente de la autopista antes de que pase un camión es algo que pueda ayudarte en nada. Sólo un parche.
Como ponerme una camisa y una corbata y salir con mujeres cada día.
O como trabajar, y trabajar, y trabajar sin ningún tipo de mesura.
La vigilia me devuelve al punto de partida.
Siempre.
– ¿Sabes cuando, digamos el tipo importante o uno de los personajes clave de una película dice: Ios todos, necesito pensar? Y entonces se sienta y se sirve un whisky y se lo bebe de trago, y luego se sirve otro mientras mira a la nada. Y fuma, a veces.
– Sí.
– Pues nada de eso. Yo lo que necesito es tirar una cerilla encendida a la moqueta y largarme del país.
– ¿Y quién se va a quedar a limpiar la mierda?
– Desgraciadamente sólo mi madre. Pero como ya dijeron muchos antes que yo, uno no puede estar toda la vida intentando no disgustar a su madre.
– ¿Y el resto de gente? ¿Dónde está?
– Ahh… Esos hace mucho que tiraron su cerilla…
…brace, brace. Brace, brace. BRACE, BRACE. ¡BRACE, BRACE! ¡BRACE, BRACE!
Has tenido malos despertares pero este se lleva la palma. Dios te ha cogido por los brazos y te agita como si fueras un salero, tirando por el suelo toda esperanza que hubieras podido tener, pero en forma de tus objetos personales: Tu teléfono apagado, el cambio que te han devuelto por el Bourbon con hielo, las gafas.
Y la corbata con manchas de sangre verticales, como si la hubieran puesto bajo un gotero.
¡BRACE, BRACE, BRACE, BRACE!
En efecto hay algo gritando. Y es algo porque es una máquina, y porque mh, oh, vaya, estás en un avión, y te sangra la nariz y no dejas de agitarte. No. Es el avión el que se agita. Miras a tu alrededor y curiosamente, no empiezas a oir los gritos de la gente hasta que los ves gritar explícitamente. Y son gritos de verdadero pánico, pero dado que no recuerdas cómo has llegado allí, decides primero -o algún tipo de simil a la decisión- averiguarlo.
¡BRA- fffftttssssssssssssssss
Un chasquido y se para la voz horrible, gracias. Los gritos horribles siguen, y estas manchas de sangre no va a haber Dios que las saque de la seda.
Vale, sí. Dolor punzante increíblemente intenso tras el ojo derecho. Después nada. Ese dolor te ha hecho perder el conocimiento. Y parece ser que poco después, habéis llegado a una zona de turbulencias o algo. Sales de lo desconocido para entrar en la pura mierda. No sé si hubiera sido mejor no despertar nunca más.
Te enderezas como puedes y te quitas la máscara de gas que alguien te ha puesto, amablemente. Esta puta mierda tiene oxígeno puro, piensas. El oxígeno puro ahoga, piensas. Me quedaba media botellita de Bourbon, piensas.
Miras de nuevo alrededor y ves a la gente en posición “brace” de emergencia. No te apetece así que esperas a morir o algo, pero al menos no en una posición patética. No sé, incluso me imagino, que te encenderías un cigarro si tu tabaco no estuviera saltando en algún punto de la cabina de pasajeros.
– SEÑOR AGACHE LA CABEZA Y PROTÉJASELA CON LOS BRAZOS.
La pobre azafata está más en el aire que en el suelo. Sonríes: Te ha dejado de doler la cara por dentro, lo cual siempre es buena señal. La pobre mujer está entonces a punto de decir algo, pero se corta la lengua con los piños al saltar tanto que se golpea la cabeza contra uno de los racks para equipaje. Cae el suelo y rueda, o salta. No sabes.
Vaya incordio es no acabar de palmar.
Piensas en lo que te jode este hecho, mientras parece que el temporal amaina o al menos se calma lo bastante como para que la azafata herida pueda recoger los trozos de cara desperdigados y correr hacia la cola del avión.
La gente comienza a calmarse.
Habla el comandante: Captain to passenger cabin, we have past a turbulence area. We apologize for any inconvenience. If you think you may be harmed please contact any member of the crew as soon as possible. If you have someone unconscious near you, please alert a member of the cabin crew as well. We will be arriving to Heathrow International Airport in a few minutes, where a medic crew will assist any medical requirement. Thank you and sorry again.
Pulsas el botón de azafata.
– ¿Edda heddido denyor?
La pobre niña aún tiene sangre por toda la cara.
– ¿Puede traerme más Bourbon, por favor? Si ya ha acabado este circo, vamos.
Y es que, hay que joderse. Por una posible muerte de nada la gente se preocupa, pero después es capaz de soportar cualquier daño parcial sin cambiar la expresión de la cara.
Pensaba que sabía bastante sobre muchas cosas para mi edad. De lo que no era consciente es de la velocidad con la que se me estaba olvidando hablarte como te mereces y como quiero hacerlo.
Da igual lo que diga: me quito a mí mismo la razón con cada lágrima tuya.
Nada de agujas, por favor, odio las agujas. Soy un adicto cobarde. Capaz de cualquier daño definitivo, pero temeroso de cualquier daño intermedio.
Ray Loriga, Tokyo ya no nos quiere
Hoy siento como si fuéramos de la mano de alguien que no tiene nada que perder. Jugando a la cadeneta del desperdicio vital.
El contexto debe ser efímero para tomar una decisión que cambia tu vida. Porque mierda, la cambia.
Borracho en un baño de 1 metro cuadrado, burlándome de mi reflejo. Ahí he tomado decisiones que han cambiado mi vida, como digo. Quizá no las mejores decisiones, pero cuando deshacerse del hastío general que te rodea es el fin, el cambio en cualquier dirección y siguiendo patrones aleatorios parece el medio más adecuado.
Y joder, hay noches, en las que esas decisiones, dan un giro a tu futuro. Y como digo, ni para bien, ni para mal. Simplemente reniegas de la porquería que te han inyectado durante 6 años directamente en vena, metes en una maleta todo lo que te va a servir y un par de tus libros favoritos, y te vas al siguiente hito de tu planificación. Una planificación hecha en el tiempo que se tarda en mear estando por ahí de noche, y que avanza unos 4 o 5 años. Ahí es nada.
Una decisión, una serie de promesas, que a diferencia de otras muchas que uno hace con mayor gratuidad si cabe que en el baño – cuando está sobrio – , no se van a romper. Para nada.
Llamadme loco o paranoico. O lo que sea.
Pero he tirado un pebetero a tomar por culo mientras la policía y la gente me aplaudía. Y yo me pregunto: quién quiere que esté eso ahí, si todos me aplauden.
Y he visto dos coches idénticos, aparcados juntos, totalmente blindados. Y he tenido la suerte de correr y correr, mientras los disparos empezaban a sonar tras de mí.
Y Charles Manson me ha ofrecido tabaco y lo he aceptado. También me ha dicho, sonriendo, que hay que dar de comer a todo el mundo. Le he sonreído y me he largado de allí.
Tan feliz como he podido.