_reducto

Tras las escarpadas colinas de lo conocido, a sabiendas de su naturaleza abrupta y hostil, se esconde un bar de corte clásico pero a la vez con matices tecnócratas. Ceniceros metálicos albergan horas de pensamiento consumido en forma de apestosas colillas de tabaco rubio. Incesante es el silencio que apabulla a todo aquel que intenta darse una oportunidad para entenderlo.

Solitarias mentes cavilan entre bocanadas de humo blanco, elaboran planes pra labrar un futuro irreal y teórico, algo mágico y distinto, algo que desde fuera se verá indefectiblemente como raro y a evitar.

Demasiado calor y música de cucharillas de cafe danzando en sus tazas al ser lanzadas por las hábiles manos de un camarero de toda la puta vida, apagan con su rítmico tintineo música clásica de una calidad demasiado buena como para que sepas valorarla a priori. Es como algún cd de esos grupos raros que piensas que te tienen que gustar para ser alternativo y se los haces tragar a tu cerebro reiteradas veces hasta que anulas los receptores del dolor que te torturan cada vez que le das al play.

Pastillas de cafeína. Capsulas de efedra. Anfetaminas. Zumos vigorizantes. Vapores de productos de limpieza domestica. Nicotina. Hoy no vale dormir.

Cuadernos con cientos de hojas garabateadas a lapiz y a rotulador rojo, que al mirarlas te gritan al oído una serie de improperios insolentes, pero que te cautivan desde el minuto cero. Estúpidas ganas de lanzar la puta mesa a tomar por culo y que, por favor, la gente lo vea como algo perfectamente normal y justificado.

Minas del 0.9. Minas del 0.5 para que cuando te hartes del grosor insultante del 0.9, tengas algo con lo que escribir. Más minas del 0.9 para cuando te canses de las del 0.5. Un lapiz normal y corriente para cuando tires a 20 metros el portaminas de 0.5 y de 0.9.

Escribir directamente en inglés frases inconexas para no tener que recordar en absoluto aquellas aburridas lecciones de gramática en aquellas calurosas tardes de junio, en aquellas infructuosas clases de la ESO.

Y muchas cosas más. Todas ellas en el reducto de tu sucia mente.