Hoy he vuelto a un sitio horrible a por unas cuantas cosas, y tras limpiar la porquería he visto la última carta que me mandaste.
“Me apetecería que vivieses en Barcelona”
Y después el vacío absoluto, y me ha sacado una sonrisa, lo cual no está nada mal, para que negarnos.
El problema es que ninguno de los dos somos quien éramos hace 4 años.