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A veces olvidas lo normales y sanas que pueden ser las cosas que te rodean.

Te alabamos Señor. 

Olvidas que tras toda la locura, hay un halo de cordura.

Te alabamos Señor. 

Dejas de lado la conspiranoia por un momento, y todo parece seguir funcionando correctamente, sin trampas.

Te alabamos Señor. 

Lo que dices y oyes es lo que dices y oyes, y no lo que piensas ni piensan.

Sólo lo que dices y oyes.

Te alabamos Señor. 

Las situaciones extrañas y curiosas, son fruto de la casualidad.

Te alabamos Señor.

Las piedras en el camino, están ahí por naturaleza.

Nadie las pone ex profeso.

Te alabamos Señor.

Te alabamos, óyenos.