_Testamento Vital

Bebes y te preguntas porqué se junta todo en la vida en paquetitos más o menos grandes, siempre llenos de cosas opuestas entre sí. Me miro al espejo, y mientras me pregunto de nuevo qué cojones ves en mí, me fustigo con miradas y me llamo imbécil, puto imbécil, y busco también algún que otro culpable sin éxito. 

Llegas a estar lo bastante borracho como para que las cosas que puedan pasar mañana no importen una mierda. Pero es solo una ilusión. Ya de camino a casa te persiguen esas dudas que ni con alcohol se pueden apagar, dudas baratas, pero al fin y al cabo son las que tienes y te conformas de alguna manera. O no. 

Me enciendo un cigarro y creo que me lo quitas, no lo recuerdo con claridad. Mando a tomar por culo a varias personas, no estoy de humor hoy para aguantar gilipolleces de nadie, bastante tengo con engañarme a mi mismo y dar traguitos cortos de esta basura que me está dejando un sabor imponente a mierda en la boca. 

Voy a dos millones o tres de pensamientos por minuto, y no puedo más. Realmente no puedo más, veo que me hundo al primer trago, y sinceramente, no me apetece, no tengo más fuerzas, para andar con tonterías así. Pero por otro lado, no me perdonaría en la puta vida dejar de hacer las cosas que HAY que hacer. No podría, en eso no puedo mentirme ni mentirte. Maldita sea.

Puedo reconocer el fracaso. Nunca, nunca viene solo. Si crees que algo es un fracaso, mira bien alrededor. Si todo lo demás es correcto, entonces estás ante un simple desliz. Además, a menudo suele encajar todo si lo miras bien. Claro que esto, no es algo que puedas intentar siquiera explicar a alguien. Está ahí para ti y ya está, es más, mejor que no abras la puta boca, no sea que encima la gente se lo tome a mal. 

Veo como ha cambiado todo en un año. Un mísero año de mierda, ha dado la vuelta a la situación por completo. Lo que antes era un punto de apoyo básico para el resto de cosas, la base sobre la que se sustentaba la motivación de cada día, aunque fuera poca, o mucha, o lo que sea, se ha podrido. Por completo, se ha deshecho en virutas, y luego ha cogido fuego, y ya no existe. Se ha Destruido. Y no parece que vaya a volver. El resto de cosas, el resto de puntos de apoyo, o bien se han alejado, o bien se han acercado, pero una casa sin cimientos… no vale para nada. Todo el mundo se ha girado ignorando esta mierda. Es más fácil así. 

Quizá yo he dado coletazos hasta que he conseguido llegar de nuevo al agua. O eso creo. No, no lo creo, joder, no lo creo, porque no es así. Y ves como ni siquiera te quedan 5 o 6 horas seguidas para poder salir a beber tranquilamente, mientras lees o escribes, o yo que sé qué cojones. Y apenas duermes por la noche, pero sí durante el día, y ves que te pueden despedir en cualquier momento, de tu trabajo, de tu casa, hasta de tu puta vida, y encima, tendrías que asentir con la cabeza. 

Y en esta caída, que aunque lo sea, se puede arreglar, claro está, y se hará por mis cojones, en este debacle sin sentido con todo el sentido del mundo, apareces tú -es un decir, ya que parece que lleves ahí toda la vida- diciendo que odias el puto humo del tabaco, pero que cuando yo te lo hecho a la cara, es una bendición de los cielos. Cómo debe sentirse un hombre cuando le dicen esto. Qué cojones puede alguien decirle a quien ha estado ahí para beberse un río o para sacar los cuernos cuando era preciso. Qué. 

Igual no le tiene que decir nada. Pf, yo que sé. Pero yo, en este testamento vital que me acabo de sacar de la manga, sí te quiero decir algo, dejar algo.

Te dejo mi más sincero agradecimiento.

Gracias.

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